Marta Alicia Cejas era una jubilada de 62 años. Vivía en una humilde casa en el barrio Rivadavia de la ciudad de Pinto (Aguirre). Fue asesinada a golpes, previo ser asfixiada. La Policía logró apresar a cuatro albañiles —padre y tres hijos— de los cuales dos hermanos estarían más comprometidos en la causa.
El trágico hecho que conmocionó a Pinto se produjo la mañana del viernes último. Cejas contrató a Miguel Ángel Pedraza (de 62 años) para que le realizara un trabajo en su casa. Había logrado ahorrar dinero y quería cambiar un techo. Pedraza trabajaba en la casa junto a sus dos hijos, Williams y Joaquín Pedraza. Los tres fueron aprehendidos el día del hallazgo del cadáver. Según se desprende de la investigación encabezada por la fiscal de Añatuya María Emilia Ganem y la fiscal auxiliar, Florencia Garzón, en conjunto a la División Homicidios Capital, el hecho derivó en una nueva detención: un tercer hijo del albañil, Nicolás Pedraza.
La mujer fue asesinada a golpes con un elemento contundente romo, en ocasión de robo. Los ladrones, que conocían la casa de la víctima, buscaban un botín de aproximadamente 61.500 pesos. Pero no lo encontraron y la mataron, luego de haber sido descubiertos. De la casa de padre e hijos, la Policía secuestró prendas con las que un testigo los habría divisado en cercanías de la casa de Cejas. Las prendas tenían machas de sangre, las que serán analizadas para determinar si pertenecen a la jubilada.
Ayer, los efectivos de la División Homicidios Capital realizaron una inspección ocular en la casa de Cejas. En el patio de la vivienda, se advirtió la presencia de un tacho de 200 litros que en su interior contenía agua. Los policías encontraron en el recipiente una maza con mango de hierro soldado. La herramienta de mano es propiedad de Miguel Pedraza y sería el arma empleada por los homicidas para ultimar a golpes a Cejas.