Rubén Oscar Ávila (29 años), más conocido como “Pela” o “Pelado”, el homicida confeso de Priscila Alejandra Martínez (15), cavó un pozo de un metro y medio de profundidad en la habitación de su casa, sita en calles Catamarca y Larrabure Nº 396 del barrio Los Lagos de la ciudad de La Banda, donde colocó el cadáver y le arrojó cascotes y viejas facturas de servicios públicos, entre otros papeles en desuso, antes de enterrarla. El dato surgió durante los resultados de los procedimientos que se realizaron para esclarecer el asesinato y que se esgrimieron durante la audiencia en la que el juez de Control y Garantías de la Circunscripción Banda y Robles, Dr. José Luis Torrelio, dictó la prisión preventiva por “homicidio calificado” del carpintero, quien seguirá detenido hasta que se concrete el juicio, donde podría ser condenado a prisión perpetua.
El magistrado hizo lugar a un pedido realizado por el representante del Ministerio Público Fiscal, Dr. Hugo Herrera, a cargo de la investigación, durante la cual se desenterró —luego de levantar un contrapiso de cemento— el cadáver de la menor, quien era familiar del imputado. Hasta ese momento (15 de abril pasado), la adolescente era buscada luego de que desapareciera el 24 de febrero último.
El Dr. Herrera argumentó ante el magistrado que había riesgos procesales, por lo que el imputado debía quedar tras las rejas hasta el juicio, teniendo en cuenta que trató de evadir la acción de la Justicia enterrando el cuerpo en su propio dormitorio, deshaciéndose de la ropa y pertenencias de la víctima y hasta entorpecer la investigación dejando una carta en la puerta de la casa de la tía de Priscila en la que se hizo pasar por la menor y escribió que no la buscaran porque estaba embarazada y que estaba bien.
Asimismo, el fiscal expuso que, además de encontrar el cuerpo en la habitación del imputado, “Pela” Ávila se autoincriminó en la indagatoria y contó cómo sucedieron los hechos.
La defensa no se opuso al pedido de prisión preventiva.
En el fallo, el juez ordenó que el detenido sea alojado en la Unidad Penitenciaria Nº 1 (Penal de Varones) de Alsina 850, luego de que concluya la cuarentena por el coronavirus.
Declaró que colocó el cuerpo “de costado, mirando hacia la ventana”
El fiscal Herrera expuso ante el juez que “Pela” Ávila, durante la indagatoria, se autoincriminó y contó cómo sucedieron los hechos. A pesar de que su defensora le había pedido que se abstuviera de declarar, el imputado contó espontáneamente que “el lunes 24 de febrero, en horas de la tarde, llevó en su motocicleta roja a Priscila, desde el domicilio de la menor, hacia su casa, y cuando estaban en su habitación, la golpeó en la cara y le salió sangre. Que cuando estaba sentada en la cama la tomó con sus manos del cuello, de la parte izquierda, y la comenzó a apretar hasta llevarla al piso, donde quedó inconsciente”.
Reveló que “el cuerpo sin vida lo acomodó al costado de su cama, para el lado de la ventana y allí la dejó hasta el miércoles 26 de febrero, fecha en que empezó, a la mañana, con pico y pala, a cavar para enterrarla, sacándole previamente toda la ropa que tenía sangre hasta dejarla desnuda y colocando el cuerpo de costado, como mirando para la única ventana que da a la calle. Que la vestimenta de la menor más unas pinturas, las colocó en una bolsa negra y el día viernes 28 de febrero se dirigió a una acequia cerca de la calle Tucumán de la ciudad de La Banda, donde la arrojó”.
Dijo que “el domingo 30 de febrero fue a comprar dos bolsas de cemento y con la arena que tenía empezó a realizar una carpeta para tapar todo hasta que terminó”. Declaró que luego del hecho ilícito cometido el lunes 24 de febrero, “fue a casa de Priscila dos o tres veces, que también anduvo en la casa de la madre de su hija, que fue a trabajar y que el domingo 30 de febrero, una vez que terminó de realizar la carpeta de cemento, se juntó con unos amigos y a la noche fueron a bailar”.
Tras desenterrar el cadáver de Priscila de la casa de “Pela”, fue sometido a una autopsia por el Cuerpo Médico Forense y se develó que la muerte se produjo por “ahorcamiento manual”. Los investigadores sospechan que el detenido trató de abusarla sexualmente y que la víctima se resistió, tras lo cual la asfixió con sus manos.