Fortunato Suárez tenía 85 años y vivía solo en su precaria casa de la calle Conquista del Desierto casi circunvalación del barrio Villa Abregú, de la ciudad de Añatuya, departamento General Taboada. Sin embargo, una de sus sobrinas, quien reside en las inmediaciones, se encargaba de estar presente cada vez que necesitaba de cuidados, debido a su avanzada edad.
A media mañana, la mujer le había llevado una taza con café. Durante el desayuno, el hombre le dijo que iba a encender un brasero que tenía en la habitación porque le hacía frío. Luego de la charla, la mujer regresó a su casa.
Minutos después de las tres de la tarde, los vecinos alertaron a la Policía y solicitaron la presencia del Cuerpo de Bomberos Voluntarios por el incendio de la casa de Suárez.
Los servidores públicos lograron sofocar las llamas y encontraron el cuerpo calcinado del dueño de la vivienda. Don Fortunato estaba sin vida en su cama, donde se habría iniciado el incendio. Las mayores quemaduras estaban desde la cintura hacia arriba.
Brasero
De acuerdo con las primeras pericias policiales, el hombre habría encendido el brasero para lo cual había utilizado leña y querosén. Seguidamente, se acostó a dormir.
Se sospecha que el fuego se avivó por el viento y las llamas llegaron hasta la cama donde descansaba el dueño de casa. Al parecer, el monóxido de carbono lo hizo caer en inconsciencia y evitó que pudiera reaccionar y levantarse. El fuego se propagó por el colchón, las sábanas y la colcha, ocasión en la que le provocó gravísimas quemaduras en el cuerpo, hasta provocarle la muerte.
El cadáver fue examinado por el médico forense, tras lo cual la representante del Ministerio Público Fiscal de Añatuya, Dra. Alejandra Sobrero, ordenó que fueran entregado a sus familiares para la inhumación, revelaron fuentes policiales.
El trágico hecho generó gran conmoción en el vecindario por la terrible muerte que tuvo don Fortunato.