Una adolescente de 16 años, que junto a dos primos menores concurrían a un gimnasio situado en el capitalino barrio Almirante Brown, sufrió una traumática situación porque un joven de 18 años, que también asistía al lugar, se enamoró de ella y la acosó pidiéndole que estuvieran juntos, pero ella no aceptó y para evitar problemas comenzó a ignorarlo, aunque nunca pensó que la agrediría físicamente.
Ello ocurrió días pasados, cuando ella y un amigo iban a un negocio tras un parate en las prácticas, para realizar una compra y luego merendar, ocasión en la que el sujeto (de 18 años) que estaba escondido detrás del portón del gimnasio, la agarró de los cabellos y le aplicó golpes de puño, siendo rápidamente auxiliada por los profesores y compañeros.
La denuncia en contra del agresor —que sería discapacitado— no se hizo esperar, y fue concretada por el padre de la menor en la Comisaría Comunitaria Nº 7, cuyas autoridades alertaron del hecho a la Dra. Norma Matach, de la Unidad Fiscal de Género y Violencia Intrafamiliar, quien impuso al individuo prohibición de acercamiento e impedimento de contacto con la víctima, haciendo responsable a la madre del acusado del cumplimiento de dichas medidas restrictivas.
Se supo que el acusado les había comentado a compañeros del gimnasio que la chica estaba linda y le gustaba, hasta que decidió acercarse a ella para decirle que estaba enamorado y que si estaba con él y vivían juntos no le faltaría nada.
Ella lo ignoraba y los acosos del sujeto se repetían a diario, llegando al punto que él no quería que nadie se acercara a la chica en el gimnasio y le reprochaba cuando hablaba con alguien.
La amenazó diciéndole que la mataría
La adolescente reveló que en una ocasión que el instructor se le acercó para explicarle una técnica, el acusado se enfadó y luego la amenazó diciéndole que la mataría.
Sostuvo que el sujeto le reveló un día que soñaba con tener hijos con ella, que serían muy felices y que estarían juntos hasta la muerte.
Un día le dijo que tendría una sorpresa y encontró cartas de él en su bolso, e incluso un día le cantó y quiso besarla, pero ella se alejó y le pidió que no volviera a hacerlo. Sostuvo que comenzó a sentir temor y decidió contarle a su familia sobre los acosos que sufría, tras lo cual se produjo la agresión que derivó en la denuncia del padre de la víctima.