Siempre andaban juntos en el barrio Libertad de la ciudad Capital, donde se criaron. Son hermanos inseparables desde muy chicos. Están sospechados de integrar la banda de delincuentes que perpetró un violento asalto el 12 de noviembre del año pasado, ocasión en la que asaltaron a empleados de la estación de servicios Servisur y se llevaron $ 2,4 millones que estaba por ser depositada en una entidad bancaria. Justamente, de acuerdo con las características físicas, el sujeto que se dio a la fuga antenoche podría ser Carlos Maximiliano Villalba, más conocido como “Piri”, luego de que fuera detenido por la Policía su hermano Marcos Damián Villalba, apodado “Sapo”, tras un feroz tiroteo en el barrio Siglo XIX de la zona sur de la ciudad Capital. Ambos tienen pedido de captura nacional e internacional, luego de reunirse importantes evidencias de su presunta participación en la banda delictiva, donde “Sapo” Villalba —un policía exonerado de la fuerza de seguridad santiagueña— es considerado el cabecilla.
En este sentido, durante la profunda investigación policial y judicial, liderados por los fiscales Mariano Gómez y Carla León, se habría determinado a través de las cámaras de seguridad la presencia de Marcos Villalba en el lugar de los hechos y el escondite en el barrio 8 de Abril, hacia donde fugaron lo delincuentes tras el asalto armado en Dorrego casi 24 de Septiembre, cuando las víctimas circulaban en un remís.
La Fiscalía tiene una serie de preguntas para hacerle a Marcos Villalba durante la indagatoria prevista para esta semana; mientras tanto, el sospechoso permanece alojado en la Alcaidía de la División Delitos Comunes.
Tal como informó ayer Nuevo Diario, el supuesto cabecilla de la banda fue apresado antenoche portaba tres armas de fuego, una radio portátil con la frecuencia policial y vestía un chaleco antibala con la inscripción “Policía”. El sujeto se movilizaba en una motocicleta Honda Biz negra, de 110cc., mientras que su cómplice que fugó lo hacía en una Honda CG, de 125cc.
Como se sabe, por la causa en la que se investiga el asalto, cuatro sospechosos se encuentran con prisión preventiva, dictada el 2 de marzo pasado. Se trata de Luis Serrano y Marcelo Campos, ambos policías en actividad; Bruno Rubín, un policía exonerado: e Iván Díaz Páez, técnico de celulares.
Sospechan que estaban por perpetrar un “golpe” en la zona
La Policía de la Provincia tiene la sospecha que Marcos “Sapo” Villalba y su cómplice que se dio a la fuga estaban por perpetrar un asalto en la zona sur de la ciudad Capital.
El sospechoso fue apresado con tres pistolas; una Bersa con supresor de sonido, calibre 22 milímetros largo; una Bersa, calibre 380 mm; y Colt, calibre 11.25 mm. En este sentido, se sostiene que el sujeto que huyó de la escena del tiroteo, se llevó al menos otra arma de fuego en la mano. Los sospechosos habían sido observados por vecinos en el barrio San Germés y alertaron a la Policías. Tras la llegada de los uniformados, se produjo una persecución y un tiroteo. Villalba fue atrapado en las calles Perito Moreno y Pablo Trullenque del barrio Siglo XIX.
El chaleco antibala solo se compra con credencial policial
Marcos Villalba tenía colocado un chaleco antibala, capaz de retener un proyectil de un fusil automático liviano (FAL), con la inscripción “Policía”. Fuentes policiales indicaron que es similar al utilizado por la fuerza de seguridad santiagueña y que solo se puede adquirir con esa inscripción en las casas autorizadas, donde se debe presentar credencial que acredite que pertenece a la Policía de la Provincia. En este sentido, se sospecha que “Sapo” podría haberlo comprado mientras era miembro de la institución. Recordaron que es un delito federal escuchar la frecuencia policial en una radio portátil, como la secuestrada.
“Me siento tranquila como mamá y empresaria que lo hayan detenido”
“Me siento tranquila como ciudadana, mamá y empresaria que hayan detenido al supuesto cabecilla que era considerado por las autoridades policiales y judiciales como muy peligroso, por lo que habían solicitado la captura nacional e internacional”, afirmó ayer Marcela Dapello, dueña de Servisur. Destacó que, “a pesar del tiempo transcurrido, la Policía y la Justicia continuaron trabajando” para ubicar al prófugo, quien a la luz de las armas de fuego que portaba, el chaleco antibala y la radio portátil, “hacen pensar de su peligrosidad”. “Los sospechosos están donde deben estar (detenidos) porque, de acuerdo con la investigación, hay pruebas de su supuesta participación”, señaló la propietaria de la estación de servicio que perdió $ 2,4 millones.