Una familia de la ciudad de Tintina, departamento Mariano Moreno, se trasladó ayer al cementerio, al cumplirse un año del fallecimiento de uno de sus integrantes. Llegaron alrededor de las 9.30 y comenzaron a “velar” a su ser querido.
Momentos después, uno de los deudos caminó por las inmediaciones del monumento familiar. En esa circunstancia, advirtió un montículo junto a la pared perimetral de la necrópolis ubicada en el barrio Fátima. Al acercarse comprobó que se trataba de la parte metálica de un féretro que había sido profanado. El cadáver aún estaba en el interior, a excepción de la cabeza que había sido arrancada del cuerpo y se encontraba junto al cajón.
El hombre volvió sobre sus pasos y llamó a un conocido del Municipio de Tintina, desde donde alertaron a la Policía.
Personal de la Comisaría Comunitaria Nº 44 se trasladó al lugar alrededor de las once y comprobó la noticia. Determinaron que el cadáver pertenece a una mujer y que tiene cabello colorado. De acuerdo con las condiciones del cuerpo, la muerte no dataría de hace muchos años, ya que aún tendría tejidos blandos.
Evidentemente, el féretro fue extraído de una tumba del citado cementerio y lo abrieron, aunque aún no se sabe con qué intenciones. Solo le arrancaron la cabeza y la dejaron junto al cajón. Tampoco se sabe a quién pertenecen los restos.
En este sentido, a pesar del procedimiento policial, el cadáver continuaba anoche en el mismo lugar y en las condiciones en las que fue encontrado, lo que impide que la gente pueda ir al cementerio a velar y orar por sus seres queridos.
El hecho generó conmoción en la comunidad de Tintina que espera soluciones.