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Policiales #DepartamentoFigueroa

Perdido, un niño de 7 años caminó 15 km y lo hallaron deshidratado

Con perros adiestrados, el GER pudo localizar al menor a la noche.

Lorenzo, de siete años, salió de su casa de Cantera Este, paraje cercano a Bandera Bajada, departamento Figueroa, y se internó en el monte durante la mañana de anteayer. El objetivo era buscar leña. Sin embargo, con el paso de las horas, el menor no regresó a su vivienda. La familia Ibáñez lo buscó por las inmediaciones, pero no lo halló. Al rastrillaje se sumaron los vecinos de la zona y ampliaron la búsqueda, pero tampoco pudieron ubicarlo. Con la llegada de la noche, solicitaron ayuda a la Policía.

Personal de la Subcomisaría de Bandera Bajada solicitó la colaboración de los policías del Grupo Especial de Rescate (GER), quienes llegaron con “Máximo” y “Arturo”, dos perros adiestrados y especializados en la búsqueda de personas.

En medio de la oscuridad, policías, familiares y baqueanos, con la ayuda de los sabuesos, recorrieron grandes distancias y buscaron por caminos, senderos y tupidos montes. Finalmente, alrededor de las cuatro de la madrugada, hallaron a Lorenzo. Se había extraviado y caminó quince kilómetros sin poder encontrar el camino de regreso. Estaba en inmediaciones del dique Figueroa. Asustado, cansado, deshidratado y con signos evidentes de desorientación, se había sentado debajo de un árbol. Los efectivos del GER lo contuvieron emocionalmente y le dieron agua. Se encontró con su familia y lo trasladaron al hospital de Bandera Bajada, donde compensaron su salud y estuvo internado unas horas en observación.

 

Contextual

 

Lorenzo es el fiel reflejo de la vida diaria de gran parte de los niños —varones y mujeres— de las zonas rurales del interior de nuestra provincia. Con siete años podría estar jugando en su casa, “chateando” con sus amigos, disfrutando de algunos de los juegos cibernéticos en el celular o simplemente descansando en su cama en tiempos de pandemia. Sin embargo, son parte de los quehaceres domésticos porque en el campo “siempre hay algo que hacer”. Barren, hacen los mandados al almacén, buscan agua en los reservorios cercanos, cuidan y buscan en el monte a las cabras o vacas cada atardecer para arrearlos hacia el corral, y hasta cocinan y ayudan en la crianza de sus hermanos más pequeños. Lorenzo fue a buscar leña y se perdió. Felizmente lo encontraron sano y salvo, aunque otros niños, en la historia del tupido monte santiagueño, no tuvieron la misma suerte que Lorenzo. Esta vez, se trató de una historia con final feliz.

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