El hostigamiento era permanente. De acuerdo con las primeras averiguaciones de los investigadores, Claudia Jiménez (42 años) recibía constantes amenazas por mensajes de texto y llamadas telefónicas en los últimos cinco meses, luego de que decidiera separarse definitivamente de Marcelo De Pablo (45), quien finalmente anteayer la asesinó de varias cuchilladas en la casa de la mujer, ubicada en el barrio Gorrini de La Banda. El comerciante —quien tenía un puesto de verduras en el predio de Comeco y había crecido económicamente en el último año— pretendía que su expareja regresara a vivir con él en la localidad del Tramo 16, departamento Banda, donde criaron a sus ocho hijos.
Los “sabuesos” establecieron que el femicida era “muy celoso”, lo que lo llevaba a protagonizar incidentes maritales, ocasión en la que agredía verbal y físicamente a la víctima fatal. Por este motivo, sus hijos —quienes son propietarios de carnicerías de La Banda— le compraron una casa en el barrio Gorrini para que ella se alejara del “calvario”. Finalmente, se decidió a separarse, tras las denuncias por violencia de género y la imposición de medidas restrictivas de acercamiento, y vivir definitivamente con cuatro de sus ocho hijos en la vecina ciudad.
Los teléfonos de la víctima y su agresor son analizados por el Gabinete Informático de la Fiscalía para corroborar la información reunida, entre ella que hubo una discusión por teléfono antes de que se presentara en la casa de la mujer y la asesinara delante de dos de sus hijos, de 16 y 4 años.
El imputado de homicidio calificado por el vínculo seguía ayer internado en el Centro Integral de Salud La Banda, con custodia policial. De Pablo presenta dos heridas de arma blanca —en el brazo derecho y en el sector derecho del abdomen— que le habría propinado su hija adolescente al intentar defender a su madre.