A las 15.30, pasado el horario permitido para circular, la Policía fue alertada sobre un asalto sobre la Ruta Provincial 211, a la altura de la localidad de El Deán, departamento Capital. Los uniformados se entrevistaron en el lugar con un joven de 24 años, quien manifestó que circulaba por la zona junto a su novia, a bordo de una bicicleta. En esa circunstancia, fue interceptado por un automóvil Gol Trend blanco, en el que circulaban dos personas.
Según el denunciante, el acompañante, conocido con el apodo de “Gordo Bulacio”, extrajo un arma de fuego, tipo revólver, y le apuntó, mientras le exigía la entrega de la bicicleta. Los damnificados no se resistieron y entregaron el rodado, tras lo cual los ladrones se dieron a la fuga.
Los policías del Escuadrón Táctico Motorizado de la Zona Norte emprendieron un amplio rastrillaje para ubicar a los malvivientes, ocasión en la que fueron advertidos por un vecino de El Deán que los sospechosos habían ingresado minutos antes a su propiedad y dejaron abandonada una bicicleta, rodado 29. En la maniobra, los asaltantes habían destrozado varias macetas del dueño de casa.
Unos kilómetros más adelante, en la localidad de El Deancito, abandonaron el auto y huyeron al monte. El rápido accionar policial permitió capturar a Bulacio, mientras que el conductor del rodado, de apellido Celiz, fue aprehendido en el puesto de control de Los Mojones, donde se entregó.
Contextual
Los novios no son los primeros y seguramente no serán los últimos. En tiempos de pandemia, no solo hay que cumplir con los horarios límites para evitar la propagación de los contagios de Covid-19, sino porque ante la casi nula presencia de personas en la calle están expuestas a hechos delictivos.
Las calles desoladas son aprovechadas por los delincuentes, quienes deambulan en busca de infractores de las medidas sanitarias. Los asaltan a punta de arma o les arrebatan sus pertenencias.