El secuestro de los 700 gramos de oro en materia prima (conocidas como pepitas) en Rapelli, departamento Pellegrini, generó una investigación para determinar la procedencia y el destino del material precioso. Los dos ocupantes de la camioneta que se dirigía desde Jujuy hacia Buenos Aires no brindaron demasiados datos durante el procedimiento. Solo dijeron que las pepitas de oro están valuadas en dos millones de pesos, dinero que iban a recibir una vez entregada la mercancía.
En este sentido, los “sabuesos” sospechan que el oro iba destinado al mercado negro, por lo que creen que el material precioso no está registrado en las minas que hay en Jujuy y se evaden todos los impuestos. Este tipo de oro termina fundido y labrándose lingotes que son vendidos, por lo general, en países de Medio Oriente, revelaron los voceros.
Tal como publicó Nuevo Diario ayer, el procedimiento se concretó anteayer, alrededor de las diez de la mañana, sobre la Ruta 34, a la altura de Rapelli. Los policías interceptaron una camioneta Ford. Personal de la Dirección General de Drogas Peligrosas advirtió cierto nerviosismo en los dos ocupantes, oriundos de Jujuy. De esta manera, se les realizó la requisa en una mochila que tenían en la cabina, donde descubrieron las pepitas de oro y no supieron justificar la procedencia ni pertenencia.
Los 700 gramos de oro fueron secuestrados y los ocupantes trasladados a la sede policial.