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Policiales #OjoDeAgua

Una joven denunció que sufre abusos de parte de su tío desde los tres años

La víctima indicó que el agresor reside en Córdoba y que es amenazada de muerte constantemente por sus familiares.

“Más vale que no le digas a nadie esto, porque es un secreto entre los dos. Entendiste mi niña mimada”, era la constante amenaza que un sujeto oriundo de Córdoba le realizaba a su sobrina para abusarla sexualmente. Los ultrajes comenzaron cuando tenía 3 años.

 

La denuncia fue realizada en la sede de la Comisaría Comunitaria 31 de Ojo de Agua por la víctima, quien actualmente tiene 25 años y reside junto a su familia en el barrio Cristo Redentor, de la mencionada ciudad. El caso comenzó a ser instruido por la Fiscalía de turno de la circunscripción Capital.

Durante muchos años, una joven aguantó en silencio la culpa y la responsabilidad de que “era víctima de abusos por su forma de ser”. Pero un día tomó coraje y sacó a la luz el calvario que vivía en manos de su tío materno.

 

Apenas tenía 3 años cuando estaba en la casa de sus abuelos. Habían recibido la visita de un familiar que vivía en Córdoba y que iba a pasar con ellos las fiestas de fin de año. Ese día, la inocencia de la niña quedó truncada.

 

El agresor, de acuerdo con su relato, la llevó hacia el baño de la propiedad donde la habría accedido carnalmente. Con el paso del tiempo, los abusos se repitieron constantemente. El agresor la atacaba sexualmente tanto en su vivienda como en la casa de sus abuelos. En algunas oportunidades, según lo relatado por la víctima.

 

Tenía aproximadamente 10 años cuando el sujeto volvió a vivir a Córdoba. Pero contantemente regresaba a visitar a sus familiares en suelo santiagueño. Por lo que aprovechaba la oportunidad para someterla sexualmente. La ultrajaba y la amenazaba con “hacer lo mismo a sus otras hermanas, si ella se negaba o le contaba a alguien lo que sucedía”.

 

De acuerdo con lo relatado por la víctima, los abusos se extendieron hasta los 15 años, cuando tuvo una discusión con el agresor, a quien le había advertido que “lo delataría con sus familiares”. El sujeto se trasladó a Córdoba y las vejaciones habrían terminado.

 

Dos años después, el depravado habría regresado a Ojo de Agua para visitar a sus padres. Ocasión que aprovechó para golpear y acceder carnalmente a su sobrina, bajo amenazas de muerte. La mujer, tras la violación, se dirigió a su vivienda donde se duchó y se encerró en su habitación.

 

En medio de su dolor, tras mantener una charla con su actual pareja, a quien le habría relatado su aberrante historia de vida, decidió sacar a la luz su dolor. Por lo que radicó la denuncia penal correspondiente en contra de su tío materno por el supuesto delito de abuso sexual con acceso carnal.

Se dio intervención en el hecho a la Fiscalía de turno de la circunscripción Capital, por lo que se iniciaron las averiguaciones sobre los pormenores del hecho.

 

En tanto, la joven comenzó a recibir la asistencia psicológica.

 

Esclava sexual de sus tíos

La joven, en crisis de nervios, ante los uniformados de la Comisaría Comunitaria 31 de Ojo de Agua reconoció que, además de su tío que reside en la provincia de Córdoba, también fue abusada sexualmente por otro familiar.

 

Se trata de un tío materno que vive junto a su familia en la ciudad de Sumampa —departamento Quebrachos—. El sujeto habría comenzado a ultrajarla sexualmente cuando tenía 13 años. La sometía a constantes golpizas y la amenazaba de muerte, para que no revelara a nadie las vejaciones a las que era sometida.

 

Tras la denuncia de la víctima, la Fiscalía dispuso que se iniciaran las averiguaciones pertinentes sobre los pormenores del hecho. Se tomarán declaraciones testimoniales a los familiares de la víctima, a los vecinos, amigos y a su actual pareja.

 

Será sometida a una entrevista psicológica, así como también a diversas pericias forenses los próximos días, por parte de los uniformados a cargo de las pesquisas.

 

 

 

Contextual:

El 90 por ciento de los abusos sexuales a menores se produce en el seno familiar. El agresor puede ser el padre, hermano, tío, un abuelo o primo. Siempre la víctima es sometida a amenazas y constantes hostigamientos psicológicos por parte de su agresor, quien posteriormente la ultraja sexualmente.

 

Es por eso, que a través de los programas de prevención, se determinó que el cambio de conducta de un niño hacia un adulto es indicio de que “algo está pasando”. Se debe atender de inmediato al “llamado de atención” del menor, para descubrir los abusos.

 

Además, se estableció que la víctima es la persona que más culpa siente por los ataques sexuales que sufre, por lo que le resulta muy difícil poder exteriorizar lo que le está pasando o pedir ayuda. Por un lado, se enfrenta a la decisión de denunciar y que su familiar sea detenido, por lo que siente culpa por el suceso. Mientras que por el otro, queda sujeta a la vergüenza social.

 

Ante esta situación, se requiere que el menor reciba la asistencia psicológica y la contención de sus familiares, para poder superar la situación traumática que les tocó vivir y poder afrontarlo.

 

Además, hay que reconocer que cuando una víctima pide ayuda se debe creer de inmediato sus dichos y radicar la denuncia penal; sin victimizarlos ni hacerlos sentir responsables por el delito.

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