El terror se desató en una casa de la localidad misionera de Puerto Iguazú tras una cena entre amigos.
El dueño de la vivienda, Nazareno Ferreira, invitó a una pareja con su bebé de un año a comer, disfrutaron la cena y bebieron alcohol.
Luego el anfitrión convenció a la pareja para que se quedara y todos se fueron a dormir.
Los invitados comenzaron a tener sexo en una habitación, en la que irrumpió Ferreira desnudo y quiso abusar de la joven de 18 años.
El novio reaccionó, comenzó a forcejear con el agresor y siguieron la pelea en el living, donde el dueño de la casa tomó un cuchillo y apuñaló al otro hombre varias veces hasta matarlo.
Entonces, el asesino vio a la joven paralizada con su bebé en brazos. La inmovilizó, puso música en un volumen alto para tapar los gritos y la violó en reiteradas ocasiones.
A la mañana, cuando Ferreira salió de la casa con la intención de enterrar el cadáver, la mujer escuchó el ruido de la moto del vecino y salió corriendo a pedirle ayuda.
Varias personas acudieron en ayuda de la joven y avisaron a la Policía, que desplegó un operativo en la zona y encontró al homicida escondido en una casa cercana a la suya.
Tras la detención, se supo que Ferreira tiene antecedentes por robos con la modalidad motochorro y que cumplió una condena.