Un jubilado de 78 años, domiciliado en Esquina del Campo, localidad ubicada en cercanías de la ciudad de Clodomira, departamento Banda, necesitaba imperiosamente realizar trámites en una entidad bancaria para renovar la tarjeta de débito y para obtener medicamentos del PAMI por una dolencia que padece. Como no cuenta con familiares que lo ayuden a cumplir esas diligencias, acudió a una mujer de la zona que hace de gestora y ayuda a las personas mayores a concretar trámites, a cambio de una suma de dinero.
En consecuencia, de acuerdo con la denuncia, el viernes 12 del corriente mes, el hombre y la gestora se trasladaron hasta el banco de Clodomira, donde el jubilado le entregó el DNI y la tarjeta de débito vieja y concretaron el trámite de renovación.
Seguidamente, regresaron a Esquina del Campo, aunque la mujer no le entregó la documentación. Le dijo que los necesitaba para realizar los trámites para obtener los medicamentos para la presión arterial. No obstante, horas después la gestora le entregó las correspondientes pastillas que tenían una cobertura del ciento por ciento de la obra social. Posteriormente, le devolvió el DNI, aunque no le entregó la tarjeta de la cuenta de ahorro.
El viernes último, el jubilado se trasladó hasta Clodomira para percibir sus haberes de 380 mil pesos, tal como lo hace todos los meses. Sin embargo, al presentarse en el cajero humano de la entidad bancaria del barrio Centro, le informaron que tenía 0 pesos en la cuenta de ahorro.
Ante la incredulidad del hombre, el empleado bancario le extrajo información sobre los últimos movimientos bancarios y se determinó que habían realizado extracciones, minicréditos y préstamos. En este sentido, le indicaron que se realizó una extracción de 290 mil pesos; un minicrédito de $ 49 mil; cobro de intereses minicrédito y cancelación de minicrédito por $ 48.950; y operaciones automáticas de préstamo por $ 85.437; todo haciendo un total de más de $ 473 mil. En consecuencia, la cuenta quedó sin saldo y el próximo cobro será recién el 14 de octubre del corriente año.
Las sospechas del hombre apuntaron contra la gestora que se había quedado con la tarjeta de débito y, en consecuencia, la dio de baja para que no pudiera seguir operando con ella.
El damnificado, muy preocupado porque quedó sin un peso para solventar su alimentación hasta el próximo cobro, realizó la denuncia por estafa en la Comisaría Comunitaria Nº 16 y aportó los últimos movimientos de su cuenta de ahorro y la documentación correspondiente.
Los detalles del hecho fueron informados al Dr. Nicolás Santillán, representante de la Unidad Fiscal de Banda y Robles, quien ordenó que personal policial de la División Delitos Económicos Banda se hiciera cargo de la investigación y analizara la documentación y las imágenes de cámaras de seguridad de la entidad bancaria para determinar quién realizó las operaciones en la cuenta del denunciante.