La escuela siempre fue considerada la segunda casa de los alumnos. Es el lugar donde los estudiantes también exteriorizan los problemas que sufren en el seno familiar y donde los docentes pasan a tener un rol importante para detectar las causas de los bajos rendimientos. En este sentido, una maestra de Clodomira advirtió actitudes raras en una de sus alumnas, de 10 años. La tristeza era evidente en la menor, especialmente en los recreos, ocasión en la que no se integraba a sus compañeros y deambulaba cabizbaja.
La docente decidió entablar una conversación con la estudiante a fin de conocer la causa de su melancolía. "Me siento sucia", le habría manifestado la niña, lo que provocó que la maestra indagara aún más. La educadora generó un ambiente de confianza y contención emocional, oportunidad en la que la estudiante contó que, cada vez que visitaba a una familiar en otro sector de Clodomira, iba a la casa de una amiguita de las inmediaciones para jugar. Sin embargo, esa situación habría sido aprovechada por un hermano adolescente de la anfitriona para manosear en las partes íntimas a la visitante. El presunto abuso sexual habría desencadenado situaciones tormentosas en la menor y que terminaron por afectarla anímicamente.
La docente abrazó a la menor que rompió en llanto y posteriormente mantuvo un diálogo con la madre, a quien le contó lo sucedido. La mujer habría manifestado que desconocía que su hija hubiera sufrido manoseos.
La maestra decidió exponer el hecho en la Comisaría Comunitaria Nº 16 y se dio intervención a las autoridades de la Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual de Banda y Robles, quienes ordenaron que se concretaran diversas medidas procesales. En este sentido, dispuso que se notificara a la madre que se presentara mañana en el Centro Judicial Banda y que se determinara la edad del acusado por la menor. Los uniformados se presentaron en el domicilio del adolescente y se estableció a través del DNI que tiene 14 años. La menor recibirá asistencia psicológica.