Una travesura de tres estudiantes generó gran preocupación en familiares y un vasto operativo policial.
Dos hermanos de 12 y 13 años, domiciliados en Matará, localidad ubicada a 30 kilómetros de Suncho Corral, departamento Juan Felipe Ibarra, habían salido temprano de la casa para asistir a clases en un colegio secundario. Sin embargo, antes del mediodía, los padres tomaron conocimiento que los chicos no habían ingresado al establecimiento escolar. La noticia provocó desesperación en sus familiares, quienes salieron a buscarlos. Preguntaron en casas de parientes y amigos, pero nadie había visto a los menores durante la mañana. Incluso, el padre recorrió una zona de tabiques donde suelen cazar pájaros, pero con resultados negativos.
Cansado y desesperado, el hombre se presentó en la subcomisaría de Matará y contó lo sucedido. Brindó las descripciones físicas y del uniforme que vestían, tras lo cual los uniformados se sumaron a la búsqueda. En este sentido, se implementó un rastrillaje por la localidad y hubo cierre de rutas.
En medio de los recorridos, los uniformados ubicaron a los hermanos. Estaban en una casa abandonada sanos y salvos. Junto a ellos estaba otro estudiante uniformado, de 13 años, de quien hasta ese momento no habían reportado su ausencia. Los tres contaron que mientras se dirigían al colegio, decidieron no ingresar a la unidad educativa porque “no tenían ganas”. Compraron golosinas y se internaron en la casa deshabitada para compartirlas y charlar, hasta que cayó la Policía.
El hecho fue informado a las autoridades de la Unidad Fiscal de Violencia de Género e Intrafamiliar, quienes ordenaron que los menores fueran entregados a sus familias. De esta manera, se produjo el reencuentro de los hermanos con sus padres, quienes recobraron la tranquilidad.