Las requisas en las unidades penitenciarias, provinciales y federales, suelen ser puntillosas. Se descubren artículos prohibidos o que no están autorizados a portar en las cárceles y hasta estupefacientes y pastillas de poderosos psicofármacos. Las caras y las actitudes de los presos también son signos evidentes del consumo de sustancias prohibidas, y se utilizan como disparadores de profundos controles de celdas y pabellones para secuestrarlas.
Pero los guardiacárceles no solo están atentos en el interior de los penales, sino también durante las visitas de familiares y amigos, quienes son los que les suministran a los reos cocaína, marihuana y pastillas.
Los procedimientos durante los encuentros de los presos y sus parientes y conocidos son cada vez más frecuentes. Uno de los últimos sucedió ayer, minutos antes de las 11 de la mañana, en el Penal de Varones de Alsina Nº 850 de la ciudad Capital.
De acuerdo con las averiguaciones policiales, durante las visitas, los guardiacárceles advirtieron que uno de los visitantes tenía actitudes extrañas que llamaron la atención. Ante la sospecha de que el hombre podría tener algún elemento prohibido entre sus pertenencias, se lo invitó a pasar a otro sector para concretar una requisa.
El minucioso control fue positivo y se confirmaron las sospechas. Los guardiacárceles advirtieron que el visitante tenía oculto en las partes íntimas un envoltorio con una sustancia vegetal deshidratada y pastillas.
Lee también:
El hecho provocó que se solicitara la intervención del personal de la Policía de la Provincia. Efectivos de la Comisaría Comunitaria Nº 6, por jurisdicción en la Unidad Penitenciaria Nº 1, solicitaron la presencia del personal de la Dirección General de Drogas Peligrosas. Los expertos en la lucha contra el narcotráfico realizaron pericias químicas y determinaron que se trataba de 11,38 gramos de marihuana y 14 pastillas.
El procedimiento fue informado a la Dra. Florencia Torrez, representante de la Unidad Fiscal de Lucha contra el Narcotráfico, quien ordenó que el acusado, identificado como Jorge Pérez Lindo, de 29 años, domiciliado en el barrio Belén, quedara aprehendido, por infracción a la ley de estupefacientes 23.737.