En la mañana de ayer, se reanudó el juicio contra el policía Franco Albornoz, acusado de haber asesinado a su colega Cristian Carrizo con un disparo. Varios de los que declararon fueron compañeros de ambos, integrantes de la Brigada de Investigaciones.
La defensa del imputado, conducida por los abogados Pedro Orieta y Francisco Cavallotti, centró su estrategia en un procedimiento ejecutado antes del hecho en cuestión. Este operativo tenía como objetivo hallar a los responsables de un robo a mano armada, entre los cuales podría haber estado un peligroso delincuente conocido como "Chichí" Núñez.
Intentaron demostrar que, al identificar a un sospechoso, el vehículo policial se detuvo y los oficiales, incluido Albornoz, descendieron con sus armas desenfundadas. Una bala quedó alojada en la recámara de la suya. Al regresar a la comisaría, Albornoz, sin darse cuenta de que no había extraído el proyectil, manipuló la pistola en forma de broma frente a Carrizo, lo que provocó que se disparara el arma con un desenlace trágico.
Esta es la teoría de la defensa, que intentará que se acuse a Albornoz por homicidio culposo. La fiscalía y la querella lucharán por una condena por homicidio simple con dolo eventual.