Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Policiales Procedimiento en el barrio Villa Griselda de La Banda

Caso de violencia de género permitió descubrir a los dos pumas y un pecarí

Caminan de un lado a otro en forma insistente en espacios reducidos.

Un remisero de 59 años habría protagonizado un violento incidente en su domicilio del barrio Villa Griselda de la ciudad de La Banda, tras lo cual la pareja, de 28, realizó la denuncia por violencia de género que habría terminado con la expulsión del hogar del acusado hace una semana y se le impusieron medidas de prohibición de acercamiento y contacto. El hombre se llevó sus pertenencias, aunque dejó a dos pumas –un macho y una hembra– y un pecarí o chancho del monte enjaulados en el fondo de su propiedad. Prácticamente, se olvidó de ellos.

Con el paso de los días, la mujer advirtió que los animales comenzaron a sufrir los efectos de la falta de alimentación y alertó a la policía. Personal de la Comisaría Comunitaria Nº 13 descubrió el martes último por la noche la presencia de los animales y se dio intervención a la Dirección de Fauna de la provincia, por orden de la fiscal Virginia Abrate.

El director del organismo, Ing. Jorge Goles, indicó que los pumas, cuyos ejemplares rondan entre los 50 y 70 kilos de peso, deben comer cada uno entre 15 y 20 kilos de carne por semana, transformándose en un importante presupuesto económico para mantenerlos en buenas condiciones.

Los inspectores determinaron que los dos felinos estaban en una jaula de 3 metros de ancho por 2 de largo, donde viven desde hace cuatro años y caminan insistentemente de un lugar a otro, cuando llegaron cachorros a la casa de La Banda. En tanto, el pecarí estaba alojado en una jaula de 1,5 metros de ancho por 1 de largo. Este último también fue traído del monte cuando era pequeño y tenía una pareja que murió en los últimos tiempos, de acuerdo con las averiguaciones.

En este sentido, se develó que, por la actividad de remisero, el hombre viaja con frecuencia al norte del departamento Jiménez, desde donde trajo los animales desde su hábitat natural para enjaularlos en su domicilio y criarlos como mascotas en espacios reducidos, al margen de las leyes vigentes.

El Ing. Goles advirtió a la población que los pumas no son domesticados y significan un peligro latente mantenerlos en domicilios particulares. Sostuvo que, si un ejemplar llegara a escaparse, podría provocar graves daños en animales domésticos y personas. "Nunca pierden su sentido de cazador y son muy peligrosos", afirmó.

Además, destacó que los pumas y otras especies silvestres deben estar en estado salvaje para mantener el equilibrio ecológico.

Los inspectores labraron infracciones y secuestraron los animales que, por el momento, seguirán en el mismo sitio hasta que definan sus destinos. El remisero se comprometió, mientras tanto, a enviar una persona para que les diera de comer.

Lee también:

Tratarán de reubicarlos en reservas naturales o en centros de rescate

Durante el procedimiento, los animales fueron examinados por un veterinario y los inspectores de la Dirección de Fauna iniciaron los trámites para reubicar a los dos pumas y al pecarí. El chancho del monte será próximamente liberado en la reserva natural Copo, ubicada en el departamento del mismo nombre, en el extremo noreste de la provincia de Santiago del Estero.

En el caso de los felinos, el caso es distinto. Como fueron criados en cautiverio desde cachorros, no podrían sobrevivir en su hábitat natural. A ellos se los ubicará en una reserva o centro de rescate creados por ecologistas.

Sin embargo, el objetivo no es fácil porque estas instituciones cuentan con pocos recursos económicos para solventar el cuidado y la alimentación de los ejemplares y, además, están saturados.

Uno de ellos está cerca de la ciudad de Roque Sáenz Peña, provincia de Chaco, donde se tratará de ubicar a los pumas para que vivan el resto de sus vidas en un lugar similar a su hábitat natural.

Seguí a Nuevo Diario Web en google news
Comentarios

Te puede interesar

Teclas de acceso