Un guardiacárcel de 30 años se levantó ayer a las siete de la mañana para prepararse e ir a cumplir con su tarea laboral en el Servicio Penitenciario Provincial. Al recorrer su casa de la calle Maipú del barrio Juan Felipe Ibarra, advirtió la presencia de manchas de sangre en el piso. El hecho provocó que se realizara una inspección de la propiedad ante la presunción del ingreso de un intruso. Efectivamente, el uniformado comprobó que una ventana estaba abierta. El delincuente sufrió un corte, posiblemente en la mano, al ingresar por la abertura.
El carcelero concretó un relevamiento de sus pertenencias y reveló que le sustrajeron dos pares de zapatillas, una mochila con documentación, tarjetas bancarias y $60.000 en efectivo; un bolso con prendas de vestir y pilotos para lluvia; dos celulares; y documentación de su moto. Uno de los teléfonos registra su última conexión a las 5 de la madrugada.
La denuncia fue realizada en la Comisaría Nº 4 y se dio intervención a la fiscal Belkis Alderete.