El bullying (acoso escolar) es una forma de violencia donde uno o más individuos intimidan u hostigan a otros en un contexto escolar, caracterizada por el abuso de poder y la intención de causar daño. Incluye agresiones físicas, psicológicas y verbales, como golpes, burlas e insultos, que buscan humillar.
Esto es lo que habría sufrido un niño de diez años en un establecimiento escolar y la acusada, en este caso, es su maestra.
El hecho fue denunciado por la madre del menor en la subcomisaría de Villa Mailín, departamento Avellaneda. De acuerdo con las averiguaciones policiales y lo expuesto por la mujer de 33 años ante los investigadores, el estudiante llegó llorando de la escuela el martes último. El menor fue contenido emocionalmente por su madre y le preguntó qué le había ocurrido.
El niño le contó que, durante uno de los recreos, comenzó a utilizar la computadora del establecimiento escolar para practicar lo que le enseñaron sobre informática. En esa circunstancia, el alumno fue visto por una de las maestras utilizando el artículo tecnológico. Ante esta situación, la docente lo condujo hasta el aula y lo hizo parar frente al resto del alumnado. El menor relató –de acuerdo con su madre– que la educadora comenzó a increparlo y culparlo de que había dañado la computadora. El estudiante negó una y otra vez haber sido autor de un hecho de esa naturaleza. "Ah, bueno, ahora vení y pegame", le habría manifestado la docente.
Sin embargo, la maestra proseguía con la acusación frente a los otros chicos, hasta que el alumno rompió en llanto porque consideraba que no había provocado ningún daño en la máquina y porque lo estaba exponiendo ante sus compañeros. La docente habría redoblado la apuesta y supuestamente le manifestó: "Ay, ahora va a caer; cierren las cortinas que ya terminó el teatro". La frase de la maestra habría provocado la risa generalizada de todos los alumnos que presenciaban las lágrimas y la vergüenza del niño.