Pasajeros y familiares que llegaron para despedirlos, se encontraban ayer a la siesta esperando el aterrizaje del avión que los llevara desde el aeropuerto de Santiago del Estero a Buenos Aires. Sin embargo, alrededor de las cuatro de la tarde, en pleno pre-embarque y mientras aún no había aterrizado el avión, las pertenencias de los pasajeros comenzaron a ser examinadas a través de los rayos x, ocasión en la que el personal advirtió objetos extraños que alertaron a todos. Las imágenes develaban la presencia de un artículo con forma de un explosivo, más precisamente una granada, y un arma blanca.
De inmediato, efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) activaron el protocolo antibomba, dieron intervención al juez Federal Nº 1 de Santiago del Estero, Dr. Guillermo Molinari, secretaría a cargo del Dr. Ramón Ferreiro, y rápidamente desalojaron las instalaciones, a fin de preservar a los civiles de un posible atentado.
En este sentido, los dos objetos hacían presumir una toma de rehenes en pleno vuelo y la desesperación se adueñó de los efectivos.
Todos los pasajeros, sus familiares y personal civil del aeropuerto santiagueños fueron puestos a salvo de una posible explosión. Hasta ese momento no se sabía a quién pertenecía la valija, hasta que un hombre se acercó a los uniformados de la PSA y se presentó como comandante principal de Gendarmería Nacional. Dijo que posiblemente lo que alertó fue su valija donde llevaba un cuchillo, una vaina sin pólvora de un fusil y una réplica artesanal de una granada. Eran objetos que se llevaba de recuerdo, luego de ser relevado como jefe de agrupación de la citada fuerza de seguridad en Santiago del Estero y se dirigía a Buenos Aires para asumir en otro Escuadrón.
En efecto, seguidamente corroboraron que se trataba de dichas pertenencias y se desactivó el protocolo, lo que permitió el aterrizaje del avión sin problemas para realizar el vuelo Santiago-Buenos Aires.
Fuentes ligadas con el procedimiento indicaron que lo correcto hubiera sido que el gendarme informara previamente que iba a transportar dichos elementos y los entregara a la PSA para ser revisados, a fin de que fueran autorizados a ser llevados en el viaje.