Un cabo de Gendarmería Nacional, quien se encontraría en disponibilidad preventiva, fue detenido ayer e imputado de los delitos de amenazas simples reiteradas y coacción en concurso real, luego de que supuestamente protagonizara una serie de violentos hechos en perjuicio de profesionales de salud y del sanatorio en el que se encuentra internado, al que dijo que iba a incendiarlo.
La sucesión de incidentes se inició hace diez días. El hombre se presentó en un centro de salud de la calle Libertad, ingresó a la habitación donde se encontraba internada su expareja, quien estaba embarazada y en término para dar a luz. Cerró la puerta y provocó un escándalo, ocasión en la que habría insultado a la mujer y sus familiares.
El caso generó la presencia policial y la intervención judicial, tras lo cual fue internado en un centro de salud mental de La Banda. Posteriormente, el uniformado fue derivado a un sanatorio céntrico de la ciudad Capital, donde comenzó a tornarse agresivo ante médicos, enfermeras y personal de seguridad privada. La sucesión de violentos hechos provocó que la asesora del sanatorio realizara la denuncia policial.
De acuerdo con lo expuesto por la profesional, el sospechoso ingresó con diagnóstico de "episodios de heteroagresividad, excitación psicomotriz e ideas delirantes de tipo paranoia y antecedentes de consumo de cocaína".
Denunció que el paciente se tornó agresivo "con amenazas recurrentes a los profesiones y personal de seguridad y amenazas de prender fuego la institución en caso de que no se le diera el alta voluntaria". Además, destruyó bienes y algunas veces se niega a recibir medicamento. Destacó que hasta la fecha de la denuncia no recibía ninguna asistencia de acompañamiento ni de seguridad.
Ante el temor de que el gendarme pudiera concretar sus amenazas o provocara algún daño en los profesionales o vigiladores, utilizando técnicas que aprendió en la fuerza de seguridad nacional, el centro de salud decidió realizar la denuncia, a pesar de que cada uno de los damnificados había realizado sus denuncias por separado y que son instruidas por las fiscales Belkis Alderete y Eugenia Callegaris.
En consecuencia, el juez de Control y Garantías, Dr. Héctor Salomón, ordenó la detención del uniformado.
Una comisión de la Comisaría Nº 1 se presentó ayer en el sanatorio y concretó la medida judicial. El imputado quedó con custodia policial, aunque fuera de la cápsula, por pedido de las autoridades sanitarias.