La muerte de la pequeña Diana Gómez Russo generó una ola de tristeza e incredulidad en La Banda. Mientras avanza la investigación judicial para determinar las circunstancias del hecho, familiares, vecinos y especialmente el ambiente artístico eligieron las redes sociales como espacio para despedirla y recordarla con amor.
Diana era alumna de una academia de danzas de la ciudad, lugar que se convirtió en su hogar creativo y afectivo. Desde allí compartieron un mensaje que tocó el corazón de miles, resumido en la profunda conexión que la niña sentía por el arte y lo que representaba para quienes la acompañaron en su camino:
“No hay palabras que alcancen. Hoy comparto este abrazo porque refleja todo lo que ella era: ternura, entrega y una pasión inmensa por la danza.”
“Para nosotras la danza nunca fue solo técnica: fue refugio, consuelo, risas en los ensayos y fuerza cuando todo era difícil. Me enseñó tanto. Me enseñó a cuidarla, a reír con ella, y a entender que el arte puede ser un hogar.”
“Me despido con gratitud por haber sido tu profe todos estos años y por cada minuto compartido. Llevaré su luz en cada coreografía, en cada ensayo, en cada función. Que su recuerdo nos inspire a acoger más amor y más cuidado. Por siempre mi bailarina, Diana Gómez Russo.”
El dolor atraviesa a una comunidad entera que hoy elige homenajear a Diana con el mismo amor y ternura que ella regalaba. Y en cada gesto, se repite la promesa de mantener vivo su brillo en cada escenario donde la danza vuelva a ser refugio.