Lo que comenzó como una mentira para sostener una relación sentimental terminó convirtiéndose en uno de los crímenes más impactantes de la historia reciente de Estados Unidos. Taylor Parker, una mujer de Texas, fingió durante meses estar embarazada y, cuando ya no pudo sostener el engaño, asesinó a una amiga que cursaba el octavo mes de gestación para extraerle a su bebé.
El caso ocurrió el 9 de octubre de 2020 y conmocionó al país por la brutalidad del ataque y la planificación previa del crimen. Tras ser juzgada, Parker fue declarada culpable de asesinato capital y condenada a la pena de muerte.
Una mentira que terminó en un crimen brutal
Taylor Parker tenía 27 años cuando comenzó a simular que esperaba una hija junto a su pareja, Wade Griffin. Durante meses publicó fotografías en redes sociales mostrando el supuesto avance del embarazo, compartió ecografías falsificadas, compró ropa y muebles para bebés e incluso participó de una fiesta de revelación de género.
Nadie sospechaba que todo era una puesta en escena. Con el tiempo se descubrió que años antes se había sometido a una histerectomía, intervención por la que le habían extirpado el útero, lo que hacía imposible un embarazo.
Mientras sostenía el engaño, fortaleció su amistad con Reagan Simmons-Hancock, una joven de 21 años que cursaba la semana 35 de embarazo de su segunda hija. Se habían conocido cuando Taylor trabajó como fotógrafa en el casamiento de Reagan y, con el paso de los meses, desarrollaron un vínculo cercano.
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El 9 de octubre de 2020, Parker fue hasta la casa de su amiga, en New Boston, Texas, donde la atacó con un martillo y luego la apuñaló más de un centenar de veces, según determinó la autopsia.
Cuando la víctima ya no pudo defenderse, le abrió el abdomen para extraer a la bebé y escapó con la recién nacida. Horas después, la madre de Reagan encontró el cuerpo de su hija dentro de la vivienda, mientras la hija mayor de la víctima, de apenas tres años, permanecía sola en la casa.
Poco después, Taylor fue interceptada por la Policía mientras conducía de manera errática. Les aseguró a los agentes que acababa de dar a luz dentro de su vehículo y que la bebé no respiraba. Sin embargo, al llegar al hospital, los médicos comprobaron que no presentaba signos de un parto reciente y confirmaron que nunca había estado embarazada.
Las pruebas de ADN revelaron que la recién nacida era hija de Reagan Simmons-Hancock. La bebé murió poco después debido a las graves lesiones sufridas durante la extracción y a la falta de atención médica inmediata.
Durante la pesquisa, los investigadores hallaron en el teléfono y la computadora de Parker numerosas búsquedas relacionadas con embarazos falsos, cesáreas, madres gestantes, adopciones y métodos para simular una panza, elementos que demostraron que el crimen había sido cuidadosamente planificado.
La fiscalía sostuvo que el único objetivo de la acusada era conseguir un bebé para sostener el engaño frente a su pareja y su entorno.
En octubre de 2022, un jurado la declaró culpable de asesinato capital y, un mes después, fue condenada a la pena de muerte. Los magistrados consideraron especialmente agravantes la premeditación del crimen, la extrema violencia ejercida sobre la víctima y la muerte de la recién nacida.
En 2025, un tribunal de apelaciones confirmó la sentencia. Actualmente, Taylor Parker permanece alojada en el corredor de la muerte de una prisión de Texas, mientras continúa presentando recursos judiciales para revertir la condena.