Las bajas temperaturas no dan tregua a los santiagueños y el monóxido de carbono, conocido como el "asesino silencioso", acecha a quienes deciden ingresar braseros a las casas para calentar el ambiente. Anteanoche, en una hora, se registraron cinco víctimas, aunque lograron sobrevivir.
Uno de los hechos se produjo a las 21.50. Yésica Ramírez (41 años), domiciliada en manzana H del barrio Ampliación Ejército Argentino, trasladó al hospital a su hijo de 12 años, quien se intoxicó con monóxido mientras estaba en la casa de su abuelo, a causa de un brasero interior de la casa.
A las 21.54, Débora Moya encontró inconsciente en la cama a su hijo de 7 años, horas después de haber hecho ingresar el brasero a su casa de la manzana 20 del barrio Belén.
A las 21.56, dos hermanos, una mujer de 17 años y un varón de 12, se descompensaron por efectos del monóxido de carbono que emitió un brasero adentro de su vivienda de la localidad de Los Núñez. Los menores fueron auxiliados por su madre, Susana Carabajal, y trasladados a distintos nosocomios.
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A las 22.40, un joven de 29 años llegó de visita a la casa de su padrastro, ubicada en el barrio El Rincón de La Banda, y lo encontró inconsciente. En el interior había un brasero. El hombre de 57 años, identificado como Albertano Rodríguez, fue trasladado al hospital.
En todos los casos, les suministraron un tratamiento con oxígeno y compensaron su salud. Luego, fueron dados de alta.