La casa de Yrigoyen, entre Misiones y Quintana, del barrio Palermo de La Banda, está en silencio. Una parte de la propiedad, donde ocurrió ayer el filicidio, está clausurada por orden judicial, y en la restante están pernoctando provisoriamente los abuelos de la niña asesinada. El dolor estruja el corazón de Estela Tula Peralta de Russo (70 años), madre de la detenida y abuela de la víctima fatal. Y su llanto rompe el silencio cada tanto.
"En un día he perdido a dos hijas; no sé qué va a pasar de ahora en más, uno ya está de vuelta en la vida", afirmó la ingeniera forestal a Nuevo Diario y añadió: "No sé hasta cuándo vamos a vivir con mi marido como para poder afrontar todas estas cosas".
Recordó a su nieta, de 9 años. "Diana era mi sol, una criatura hermosa y ya no la tengo más. Yo vivía para ella; lo mismo he hecho con su mamá. Ahora me encomiendo a Dios, que Él y la Virgen nos ayuden. Mi pequeña Diana iba a tomar la Primera Comunión el próximo 9 de noviembre, pero ya está", destacó con dolor y lágrimas.
Asimismo, dijo que tampoco la tiene a su hija porque está imputada de un grave delito, homicidio agravado por el vínculo.
"Espero que mi angelito esté descansando en paz y que no haya sufrido. Nunca pensé que la vida me iba a mostrar esa cara. Vivía para ella; era la alegría de la casa, pero Diana presentía que su madre estaba enferma; en sus oraciones siempre pedía por su mamá", recordó la abuela de la menor fallecida.
Sobre su hija María de los Ángeles Russo, la mujer indicó que la seguirá acompañando.
"Ángeles es mi hija y la voy a seguir amparando mientras viva, a pesar del dolor, porque es mi hija, no la voy a dejar sola", afirmó. Antenoche, horas después de conocerse el asesinato, la madre se presentó en la Alcaidía de Mujeres del barrio El Rincón y llevó ropa. También quería verla, pero no había autorización judicial. "Me han comentado que estaba con la mirada perdida y excitada. Temo que el día que reaccione y se dé cuenta de la magnitud de lo que ha hecho, puede hacer algo en su contra", afirmó.
Estela reveló que su marido, Néstor Roger Russo (70), tiene otro sentimiento. "Mi esposo tiene mucha bronca con Ángeles. No creo que acepte, pero hay que aprender a perdonar; creería que con el paso del tiempo eso ocurrirá. A mi hija no puedo dejarla sola en este momento; que Dios me ayude para seguir viviendo y seguir acompañándola", destacó. Agregó: "Como madre vas a querer hacer lo imposible para que esté bien. Lo que más me duele es que no he podido ayudar a ninguna de las dos", dijo Estela entre lágrimas.