Una docente de 42 años, domiciliada en el barrio Borges de la Capital, estaba en la casa de su pareja de Villa Atamisqui, ocasión en la que recibió un llamado de un número que figuraba como privado y un sujeto le dijo que era su sobrino, que reside en la provincia de Buenos Aires y que había quedado varado en la Ruta Nacional 34, entre Lugones y Garza. Con voz desesperada y llorando, le dijo que había viajado a Santiago del Estero para visitar a los familiares cuando su auto tuvo un desperfecto mecánico. Seguidamente, le pidió que le hiciera el favor de transferir dinero a la aseguradora para que fuera rescatado y que posteriormente le devolvería en efectivo. Le manifestó que había quedado sin señal y le brindó un número de teléfono, con características de Buenos Aires, de la aseguradora, para que se comunicara.
En efecto, la docente se comunicó con el número que le había brindado y que tenía el logo de una conocida aseguradora como foto de perfil, donde una operadora le manifestó que debía transferir 300 mil pesos para enviar la grúa al lugar donde se encontraba varado el socio. La mujer concretó la transferencia, aunque seguidamente le pidieron que transfiriera otros $ 400 mil para realizar el remolque. Volvió a concretar la operación financiera en dos partes de $ 200 mil.
Minutos más tarde, recibió otra llamada de la aseguradora y le informaron que la póliza se encontraba vencida y que debía transferir otros $ 350 mil para activarla y concretar el auxilio de su familiar. La docente volvió a cumplir con lo pedido.
Momentos después, buscaron el número de su sobrino que vive en Buenos Aires y lo llamaron. El joven le manifestó que estaba en la capital argentina y que no había realizado ningún viaje. De esta manera, la docente comprobó que había sido víctima de una estafa que ascendía a más de un millón de pesos.
La denuncia fue realizada en la Comisaría Nº 20 de Villa Atamisqui y se dio intervención al personal del Departamento de Delitos Económicos.