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Policiales Capital

Infiel y golpeador: una joven santiagueña denunció a su esposo policía

La víctima tiene 27 años y reside en Bº Parque del Río III. El acusado, efectivo de la Prevención 4 de La Banda, la agredió (alcoholizado) y ella le sacó fotos a todas las conversaciones con la tercera en discordia, también policía.

Una joven denunció el terrible episodio de violencia que sufrió en manos de su esposo, un efectivo policial de 32 años, numerario de la División Prevención Nº 4 Banda.

En su extenso relato, la mujer brindó detalles de lo sucedido días atrás y aportó las pruebas de las lesiones y hematomas sufridas, además de las fotos que le tomó al celular del policía, donde quedó en evidencia que mantenía una relación extramatrimonial con una mujer también policía.

El relato completo

Mi nombre es Luciana, tengo 27 años, estoy casada hace 1 año y medio, y tengo una relación de 3 años de pareja con mi esposo Álvaro P., 32 años, oficial subinspector de la provincia que presta servicio en la Prevención N° 4 de La Banda. Tenemos dos hijas en común, una de 1 año y medio y otra de dos meses. El día sábado, él salió de trabajar y se fue a jugar a la pelota a las 16 horas, regresó a las 20 junto con sus familiares para buscarme a mí y a las bebés e ir a un salón a organizar y ornamentar una fiesta de despedida de año. A su regreso ya se lo notaba alcoholizado, una vez en el lugar, él y un familiar salen con la excusa de comprar hielo, siendo aproximadamente las 21 horas. Eran las 22.30 y no regresaban, y el evento empezaba a las 23. Teníamos que higienizarnos y ya prepararnos para volver.

Al ver que no llegaría a tiempo, me voy a la casa de mi suegra con mis dos nenas, ya que no tenía llave de mi casa porque había quedado en el auto. En ese momento dejo a mis hijas con mi suegra y tomo prestada una moto, y voy hasta la cancha a fin de retirar la llave. Sin embargo, los amigos y miembros del mismo equipo manifiestan que hacía minutos se había retirado del predio, razón por la que regreso a la casa de mi suegra y lo encuentro allí. Se torna una discusión, entre reclamos y quejas, que comienza a escalar de tono. Él se encontraba en estado de ebriedad y respondía con soberbia, sarcasmo y hasta con insultos. Todos los miembros de su familia se encontraban en el lugar, ellos le pedían que se calme y pidiera disculpas por entorpecer los planes, negándose a disculparse.

Siguió respondiendo con insultos hacia mí y estando las bebés presentes. Luego de un rato de una fuerte discusión verbal, nos retiramos a mi domicilio en barrio Parque del Río 3, donde la pelea se puso cada vez más intensa, mientras que él vociferaba insultos, agresiones verbales graves en frente de mis hijas, llamándome 'puta, prostituta, muerta de hambre, hija de puta, no sos nadie sin mí, porque yo te saqué del medio de la mierda', entre tantos otros insultos, que 'yo no le iba a controlar la vida' y que él hace 'lo que se le antoja hacer, porque es dueño'.

Es allí que yo le toco el rostro a la altura de la boca y le digo que baje la voz y que no me falte el respeto, y él responde de forma muy violenta, tomándome por los brazos con muchísima fuerza y arrojándome a la cama, para luego subirse arriba de mí, zamarreándome los brazos y gritándome que soy 'una sucia', que no lo toque a él, que no me haga la canchera, que yo busco que él me pegue, que siempre quiero eso, y mientras me insultaba, me puso su rodilla en mi cara, a la altura de la mandíbula, y apretó con fuerza, lo que hizo que me provocara un corte en el labio, en la parte interna, por la presión y fuerza.

Yo intento salir de abajo de él, y él con patadas me tira de la cama, por lo que caigo encima del piecito de mi bebé de un año y medio, que estaba escondida abajo de una cama de una plaza que está casi pegada a la cama matrimonial. En ese momento me quedé atemorizada y consolando a mi hija, por lo que cesa la discusión, y por último le digo que entraría a su celular y saldría de todos los grupos de WhatsApp del equipo. Tras eso, luego del cese de la pelea, se duermen mis hijas y él se queda acostado también, yo agarro su teléfono y encuentro mensajes con una mujer con quien evidentemente tenía una relación paralela, esta señora también funcionaria policial, oficial subinspector que presta servicio en la Escuela de Cadetes, de nombre Victoria P.

Tras ese descubrimiento, hablo a mi esposo y le pido que se retire de mi casa, negándose. Le pido reiteradas veces que se vaya y se levanta de la cama y me dice: '¿Qué mierda te pasa, mogólica, loca? ¿A dónde me voy a ir, si esta es mi casa? Vete vos', y yo le muestro los mensajes y le vuelvo a solicitar que se retire, negándose a irse y tornándose violento nuevamente, y acercándose a mí con ánimos de levantarme la mano nuevamente. En ese momento llamé a la policía, de la Subcomisaría de La Costa, mientras él vociferaba que no me iban a creer. Cuando oyó que pedía el móvil y pasaba nuestra dirección, salió corriendo, tomó su auto y salió.

A los pocos minutos llegó la policía, iniciaron su procedimiento, secuestraron su arma reglamentaria que estaba dentro de la casa, y en ese momento yo no denuncié. De todas formas, consultaron con la fiscal, Dra. Paz, quien me invitó a radicar denuncia en la sede policial. Al día siguiente me hice presente para radicar la denuncia, haciéndome el examen médico, y me dieron 5 días de curaciones, presentando hematomas en antebrazos, laceraciones en brazo y hombro, herida en la parte interna del labio, y además, contusiones en el cuello. Me dijeron que él estaba excluido del hogar y que tenía prohibición de acercamiento", concluyó su denuncia.

Infidelidad agresiones Policía Denuncia
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