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Policiales

A 11 años del primer Ni Una Menos, advierten que el 76% de las víctimas menores de edad tenía menos de 15 años

El informe advierte que una gran parte de los femicidios de niñas y adolescentes ocurre dentro del ámbito familiar.

A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, un nuevo informe del Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven expuso una realidad alarmante: el 76% de las víctimas de femicidio menores de 17 años tenía menos de 15 años al momento de ser asesinada.

La fecha vuelve a estar marcada por el reclamo contra la violencia de género y por casos que conmocionaron al país, desde el femicidio de Chiara Páez en 2015 hasta el reciente crimen de Agostina Vega, la adolescente asesinada en Córdoba cuyo caso reavivó el debate sobre la protección de niñas y adolescentes.

Según el relevamiento, el 30% de las víctimas tenía entre 0 y 5 años, el 19% entre 6 y 10 años y el 27% entre 11 y 15 años. Además, el informe destaca una diferencia significativa respecto de los femicidios de mujeres adultas: en el 34,6% de los casos de niñas y adolescentes, el agresor pertenecía al entorno familiar.

Los datos también revelan que el 19% de las víctimas menores había sufrido abuso sexual previo al femicidio y que el 22% fue reportada como desaparecida antes de ser encontrada sin vida, situaciones que exponen fallas en los mecanismos de protección y respuesta estatal.

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Desde el Observatorio señalaron que estos casos requieren una intervención inmediata desde el primer momento de la desaparición y reclamaron una mayor articulación entre fuerzas de seguridad, organismos de niñez, áreas de género y el sistema judicial.

El informe también pone el foco en la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) como herramienta de prevención y detección temprana de situaciones de abuso y violencia. Especialistas remarcaron que muchas de las víctimas enfrentaban agresiones dentro de ámbitos donde deberían haber encontrado protección y contención.

En paralelo, organizaciones vinculadas a la defensa de los derechos de las mujeres expresaron preocupación por el retroceso de políticas públicas destinadas a prevenir y asistir situaciones de violencia de género. Entre las principales críticas se encuentran la reducción de programas específicos y la disminución de recursos destinados a la asistencia y acompañamiento de víctimas.

A más de una década del primer grito colectivo de Ni Una Menos, los números reflejan que la violencia contra niñas y adolescentes continúa siendo una problemática urgente y que aún persisten importantes desafíos para garantizar su protección y acceso a la justicia.

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