Lo que para muchos habría sido una situación límite, para una agente policial recientemente egresada se transformó en una prueba temprana de compromiso con el uniforme. En su debut profesional, la suboficial debió intervenir en un procedimiento por disturbios en la vía pública y terminó arrestando a su propio novio, sin dudar en cumplir con su deber.
El episodio ocurrió durante un patrullaje preventivo realizado en la comunidad nativa de Puerto Esperanza, en la zona de Bahía Negra, dentro del Departamento de Alto Paraguay, Paraguay. Allí, un grupo de jóvenes protagonizaba incidentes en la calle cuando la policía fue alertada y acudió al lugar para controlar la situación.
Según se conoció posteriormente, entre las personas involucradas se encontraba la pareja de la agente, quien pese a la carga emocional del momento participó activamente del operativo junto a sus compañeros. El procedimiento concluyó con la demora del grupo y su traslado a la comisaría hasta que se restableció el orden.
La situación tomó estado público a partir de un video registrado durante una visita institucional a la Comisaría 8ª de Bahía Negra, donde la propia suboficial relató la experiencia ante autoridades policiales. El hecho ocurrió en diciembre pasado, poco tiempo después de su egreso, pero fue difundido recientemente como ejemplo de conducta profesional.
Desde la jefatura policial destacaron la actitud de la joven agente, subrayando que actuó con apego a la ley y sin privilegios, aun en un contexto personal adverso. Además, remarcaron la importancia del arraigo local y el crecimiento de la participación femenina dentro de la fuerza, especialmente en zonas del interior y comunidades originarias.