Un motivo insignificante desató un verdadero calvario para una ama de casa de 45 años en el barrio Salta Prolongación. Su concubino, un hombre de apellido Noriega, terminó detenido tras propinarle una feroz golpiza, culpándola de un descuido doméstico.
El hecho ocurrió el sábado por la mañana. Según consta en la denuncia radicada en la Comisaría de la Mujer y la Familia, la pareja —que lleva 12 años de relación— se encontraba en su domicilio cuando el acusado se levantó de desayunar y comenzó a los gritos.
El reclamo era absurdo: Noriega la acusaba de haber dejado el portón abierto, lo que permitió que el perro de la familia saliera a la calle y se peleara con otros animales.
Violencia desmedida
La mujer intentó defenderse negando haber abierto el portón, pero su respuesta solo enfureció más al sujeto. Sin mediar más palabras, Noriega se le abalanzó y comenzó a darle golpes de puño en la cabeza y el rostro.
La agresión no terminó allí. Con la intención de derribarla, el violento continuó golpeándola en las piernas. En un momento de crueldad extrema, le cerró la puerta de entrada sobre la mano derecha, provocándole lesiones visibles.
La hija, testigo clave
El ataque se detuvo gracias a la intervención de terceros. Una hija de la víctima (fruto de una relación anterior), que vive justo en la casa de enfrente, escuchó el altercado y vio la agresión. La joven comenzó a gritarle desesperada a Noriega para que dejara de golpear a su madre. Al verse expuesto por los gritos, el agresor cesó la violencia y se retiró del lugar.
La damnificada confesó ante los uniformados que no es la primera vez que sufre violencia física, aunque nunca se había animado a denunciarlo penalmente hasta ahora.
El fiscal de la Unidad de Violencia de Género, Dr. Mariano Gómez, ordenó que la mujer fuera examinada por Sanidad y dispuso la inmediata aprehensión de Noriega, quien fue capturado minutos más tarde en la vía pública.