La muerte de una beba de un año en el partido bonaerense de Escobar generó una profunda conmoción luego de que trascendiera que presentaba un severo cuadro de intoxicación por cocaína.
El dramático caso es investigado por la Justicia, que intenta establecer las circunstancias que rodearon el fallecimiento de la menor, así como posibles responsabilidades por negligencia, abandono o suministro de sustancias.
Según declaraciones de familiares, la niña habría atravesado reiteradas situaciones de riesgo desde su nacimiento, en un entorno marcado por graves conflictos vinculados al consumo de drogas.
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La abuela paterna de la pequeña sostuvo públicamente que existían antecedentes de denuncias por presunto descuido y malos tratos, además de advertencias sobre el delicado estado de salud de la menor.
De acuerdo con su testimonio, la bebé vivía en condiciones preocupantes y habría recibido atención médica insuficiente pese a signos evidentes de deterioro físico.
La niña permaneció internada en distintos centros asistenciales hasta que finalmente falleció, desatando una fuerte reacción social y reclamos de justicia.
Mientras avanza la causa, las autoridades judiciales analizan la conducta de los adultos responsables y el posible accionar de organismos de protección infantil ante denuncias previas.
El caso volvió a poner en debate la problemática del consumo de sustancias durante el embarazo, la vulnerabilidad infantil y la necesidad de fortalecer mecanismos de prevención e intervención temprana.