La investigación por el brutal asesinato de Braian Cabrera (18), ocurrido durante los festejos de carnaval, dio un paso clave en las últimas horas. María Luján Auza (33), una de las detenidas, rompió el silencio y confesó ser la autora de los disparos, aunque intentó aliviar su situación asegurando que "no tuvo intención de matar".
El caso conmociona a la ciudad por la mecánica del ataque y los involucrados: hay tres personas de una misma familia tras las rejas. Además de María Luján, están detenidos su padre, Omar Auza (57), y su hijo, Martín Ezequiel Auza (19).
Una "familia" en el banquillo
Ante el fiscal Matías Lattaro, de la UFI N° 2, la mujer intentó explicar lo inexplicable. Sostuvo que el conflicto "venía de vieja data" y que, en medio de la gresca, accionó el arma sin apuntar específicamente a la víctima. Sin embargo, las pericias y los testigos cuentan otra historia.
La acusación es gravísima: María Luján quedó imputada por homicidio calificado por el uso de arma de fuego, mientras que su padre y su hijo fueron señalados como coautores del hecho sangriento.
El testimonio de Carlos, hermano de Braian, fue desgarrador y contradice la versión de un "accidente". Según relató, la pelea comenzó en otro sector y se trasladó a la Avenida 29. "El abuelo fue quien le dio el 'fierro' (arma). Vi todo, cayó delante mío", aseguró el joven, quien vio cómo su hermano recibía dos impactos, uno en el pecho y otro letal en la cabeza.
Mientras la justicia avanza para dictar la prisión preventiva del clan familiar, el dolor de la madre de la víctima se hizo sentir en las redes: "Recién acabo de dejar a mi hijo dentro de un cajón. Es el dolor más grande, solo pido justicia".