La quietud de la madrugada rural se hizo trizas en medio de una lluvia de plomo y sangre. Un hombre de 60 años, señalado como un cuatrero de la zona, perdió la vida tras recibir una perdigonada letal en un brutal enfrentamiento armado dentro de un establecimiento ganadero.
El aterrador episodio, que mantiene en vilo a las autoridades de la vecina provincia del Chaco, se desató en la absoluta oscuridad del Lote 51 de Fortín Las Chuñas, a pocos kilómetros de Campo Largo. Pasada la medianoche, el propietario del campo y su familia escucharon el motor de una motocicleta violando los límites de su propiedad y salieron de inmediato a recorrer el monte.
Al adentrarse en la maleza, la hija del dueño y su hijo adolescente de apenas 15 años se toparon de frente con las sombras de dos intrusos. Uno de los maleantes, armado con una escopeta, abrió fuego a quemarropa contra el menor buscando asegurar su vía de escape. Lejos de amedrentarse, el chico repelió el "ataque criminal" detonando su propia arma e hiriendo de gravedad a Pablo Jesús Velázquez, oriundo de Corzuela.
Los "sabuesos" policiales que peinaron la "zona cero" encontraron al herido tendido sobre la tierra. A su lado descansaba el armamento calibre 20, cuchillos afilados y varias bolsas vacías, el típico "kit de faena" clandestina.
Velázquez ingresó al Hospital "4 de Junio" de Sáenz Peña con el cuerpo minado de plomo. Presentaba gravísimas lesiones en el pecho, la zona lumbar y la cabeza. Tras agonizar conectado a un respirador artificial, su cuerpo dijo basta este último lunes producto de una "falla multiorgánica" irreversible.