Agostina Páez, la abogada santiagueña que quedó envuelta en una fuerte polémica en Brasil, brindó un descargo público en el marco de una conferencia de prensa realizada en el Consulado argentino, donde expuso su versión de los hechos, pidió disculpas y expresó su deseo de regresar al país.
“Todo ha sido una pesadilla, un aprendizaje. No veo la hora de estar en mi provincia, con los míos. Voy a estar tranquila cuando vuelva”, manifestó visiblemente afectada por la situación que atraviesa.
La joven explicó que nunca dimensionó el alcance que tendría el video que la involucra. “Me filmaron, se viralizó y jamás pensé que iba a hacerse tan público a nivel mundial. Me pasó a mí como le podría haber pasado a cualquier persona”, sostuvo.
En ese contexto, reconoció su error y aseguró haber pedido disculpas en reiteradas oportunidades. “Cometí un error, pedí perdón muchas veces y mostré mi arrepentimiento. Me interioricé en el tema. No soy discriminadora ni racista”, afirmó.
Según su relato, la reacción se produjo en medio de una situación de tensión. “No tuve intención de ofender. Reaccioné mal ante gestos obscenos. Como mujer, reaccioné por algo que se habla mucho en Argentina. Me salió de la peor manera”, admitió.
Páez también se refirió a las repercusiones que generó el caso, donde combinó el apoyo recibido con fuertes críticas. “Muchos me dieron fuerzas, pero también hubo quienes me deseaban la muerte o cosas peores y pedían años de prisión. Fue un error grave y no lo minimizo”, indicó.
En relación al episodio, detalló que todo comenzó dentro de un bar, donde —según su versión— intentaron cobrarle de más. “Pagamos cosas que no consumimos. Después empezaron las burlas y nos siguieron. No pudimos subir a un auto y tuvimos que volver caminando”, explicó.
Fue allí cuando ocurrió el hecho que derivó en la polémica. “Escuché gritos, me di vuelta y vi a una persona haciendo gestos obscenos. Ahí reaccioné de la peor manera”, relató.
También aclaró la participación de su acompañante. “Se dijo que mi amiga me incitaba, pero no fue así. Ella intentaba frenar la situación y me empujó por seguridad porque tenía miedo de que nos pasara algo”, señaló.
La abogada santiagueña contó además que en un primer momento creyó que la notificación judicial era falsa. “Pensé que era una broma, pero después entendimos todo. Fui a la comisaría y ahí me confirmaron la situación”, dijo.
Durante su estadía en Brasil, aseguró haber vivido con miedo. “Salía solo para comprar comida, siempre tapada. Pedía un Uber y trataba de no hablar o lo hacía en portugués para que no me reconocieran”, relató.
Si bien destacó que le gusta el país, remarcó que se sintió señalada. “Siento que instalaron una imagen mía como enemiga pública”, expresó.
Por último, insistió en su deseo de cerrar esta etapa. “Quiero volver a Argentina, a mi provincia, con mi gente. Necesito días de paz”, concluyó durante la conferencia realizada junto a su equipo legal en el Consulado argentino en Brasil.