Un joven que permanecía privado de su libertad desde hacía un año y cinco meses recuperó la libertad luego de que la Justicia penal de Capital dictara el cese de su prisión preventiva. La medida fue dispuesta por el juez de Control y Garantías interviniente, al considerar que desaparecieron los riesgos procesales que impedían que el imputado transitara el proceso fuera de un calabozo.
El hecho de sangre por el cual se encuentra imputado está como homicidio simple. Según la teoría del caso que sostiene la defensa del acusado—encabezada por los letrados defensorea, el trágico desenlace habría ocurrido bajo un contexto de legítima defensa.
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Tras evaluar los argumentos de las partes, el magistrado resolvió morigerar la situación del detenido, imponiéndole estrictas reglas de conducta para asegurar su sujeción al proceso judicial, aunada a una caución de 2.000.000. Entre las principales medidas cautelares, tendrá la prohibición absoluta de acercamiento tanto a los testigos de la causa como a los familiares de la víctima, además de la obligación de comparecer ante las autoridades cada vez que sea requerido.
El juez Dr. Amestegui dispuso la incorporación de la historia clínica correspondiente y ordenó que el imputado sea examinado por el Cuerpo Médico Forense para completar los informes periciales pendientes.