Un adolescente de 14 años vivió un momento desesperante mientras merendaba en su casa, cuando tras comer una galletita comenzó a toser y luego a escupir sangre, lo que encendió la alarma de su familia.
El hecho ocurrió en Mar del Plata. Según relató su madre, todo empezó cuando el chico sintió que algo le lastimaba la garganta. Con el paso de los minutos, la situación se agravó: empezó a tener dificultades para respirar y luego expulsó sangre.
Ante la urgencia, la mujer lo trasladó a un Centro de Atención Primaria de la Salud, donde en un primer momento le indicaron que no parecía tratarse de un cuadro grave. Sin embargo, la falta de respuestas y el empeoramiento del joven la llevaron a buscar asistencia en otro centro médico.
Ya en el Hospital Materno Infantil, los profesionales decidieron internarlo de inmediato. Allí, tras realizarle estudios, detectaron un elemento extraño en el tracto respiratorio superior.
Finalmente, mediante una laringoscopía, descubrieron que se trataba de un alambre fino que se había incrustado en la garganta del adolescente.
Luego de ser estabilizado, el joven recibió el alta médica y se encuentra fuera de peligro, sin complicaciones.