La conmoción atraviesa el límite provincial. El hallazgo de dos cuerpos sin vida en una vivienda de Taco Ralo (Tucumán) destapó una trama de violencia de género que golpea directamente a Santiago del Estero, lugar donde residía la víctima. La Justicia investiga el caso como un femicidio seguido de suicidio, con detalles escabrosos que apuntan a una emboscada planificada.
El horror quedó al descubierto ayer, cerca de las 8 de la mañana. Fue Ana Margarita Albornoz (50), hermana del dueño de casa, quien acudió desesperada a la policía porque no lograba comunicarse con él y temía lo peor.
El hallazgo
Los efectivos acompañaron a la mujer hasta el domicilio ubicado en la calle Libertad de esa localidad. Fue ella misma quien abrió el portón para que ingresaran. Al recorrer el pasillo y llegar al dormitorio, se toparon con una imagen dantesca: los cuerpos de Luisa Elizabeth Mendoza (50) y Orlando Vicente Albornoz (60) yacían atravesados sobre la cama.
Según el reporte, la mujer estaba boca abajo y el hombre boca arriba, ambos sin vida producto de disparos de arma de fuego.
Si bien el escenario fue en Tucumán, el dolor impacta en Santiago: Luisa vivía desde hace siete años en San Pedro de Guasayán junto a sus hijas mayores, aunque era oriunda de la localidad tucumana.
Con el correr de las horas, se confirmó el dato que más indigna: Luisa tenía una orden de restricción vigente contra Albornoz, a quien había denunciado en diciembre por violencia de género. Sin embargo, el hombre tejió una trampa psicológica: el lunes había recibido unos estudios médicos con complicaciones cardíacas y la llamó culpándola de su mal estado. Apelando a la lástima, le pidió que fuera a verlo para "arreglar las cosas". Luisa, creyendo que iba a ayudarlo, viajó esos 10 kilómetros hacia su propia muerte.
Premeditación y amenaza
Un dato clave que manejan los investigadores refuerza la hipótesis de la planificación. Testigos aseguraron que Albornoz ya había anticipado su decisión con la frase: "La voy a matar".
Para ejecutar su plan, se encargó de "limpiar" la escena: antes de que llegara la víctima, llevó al hijo de 6 años que tenían en común a la casa de una tía, asegurándose de que el pequeño no presenciara el ataque. Una vez solos, la ultimó de un disparo y se suicidó con la misma arma.