La guardia del Hospital Bernardo Houssay de Quimilí se vio alterada cerca de la medianoche del jueves, cuando un joven de 32 años ingresó ensangrentado y pidiendo ayuda, presentando múltiples heridas de arma blanca en distintas partes del cuerpo.
El herido, domiciliado en el barrio San Martín de Quimilí, relató ante las autoridades policiales la secuencia que lo dejó al borde de la muerte. Minutos después de las 22 horas, el joven —que según el informe se encontraba bajo los efectos de sustancias prohibidas— se habría dirigido a un sector de la ciudad con la intención de comprar estupefacientes.
Lejos de conseguir lo que buscaba, la situación terminó en una brutal emboscada. Una patota compuesta por tres individuos lo interceptó y comenzó a propinarle una lluvia de golpes de puño y puntapiés. En medio de la paliza, uno de los agresores sacó a relucir un arma blanca y comenzó a tirarle "puntazos" directos a zonas vitales.
Tras el sangriento ataque, los agresores se dieron a la fuga y abandonaron a la víctima. En el nosocomio, los médicos de turno constataron que el paciente se encontraba hemodinámicamente estable, pero presentaba un cuadro delicado: un corte de aproximadamente 6 centímetros en la región occipital de la cabeza, otra herida profunda en el lado derecho del cuello y múltiples lesiones cortantes en la espalda.
Frente a este escenario, los facultativos ordenaron su traslado inmediato hacia el Centro Integral de Salud Banda (CISB) para que reciba atención de mayor complejidad. Paralelamente, la Fiscalía de turno ordenó el relevamiento de las cámaras de seguridad de la zona y dio intervención a la División Investigaciones para cazar a los tres prófugos.
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