Luego de más de una década intentando evitar el cumplimiento de su condena, Sergio Daniel Pérez quedó finalmente detenido para comenzar a cumplir la prisión perpetua impuesta por el asesinato de su madre, Carmen Alicia Flores, de 65 años. El homicidio ocurrió en Bahía Blanca y, tras un extenso recorrido judicial, la sentencia quedó firme.
El arresto se concretó en una vivienda ubicada en la calle Félix Frías al 600, donde el acusado fue localizado luego de años de presentaciones legales con las que buscó frenar la ejecución de la pena. La orden fue dictada por el Tribunal en lo Criminal N° 1, una vez agotadas todas las instancias judiciales disponibles.
El crimen se produjo el 25 de enero de 2008, dentro de una casa situada en la calle Brickman al 2900. Según la investigación, el ataque se desató tras una discusión doméstica, cuando la víctima le pidió a su hijo que ordenara su habitación. La reacción fue inmediata y violenta.
Pérez tomó un cuchillo tipo serrucho, con una hoja de 19 centímetros, y atacó a su madre con múltiples puñaladas, mientras lanzaba gritos dirigidos a ella. La escena fue presenciada por su cuñado y por tres menores de entre 8 y 10 años. Tras el ataque, obligó a los presentes a trasladar a la mujer al Hospital Penna, donde ingresó con signos vitales pero falleció horas después a causa de un paro cardiorrespiratorio traumático.
Durante el juicio, la defensa sostuvo que el acusado se encontraba bajo los efectos del alcohol y que no tenía pleno conocimiento de la criminalidad de sus actos. Sin embargo, los testimonios incorporados al proceso desmintieron esa versión. El cuñado declaró que el agresor se encontraba lúcido y que todo ocurrió de manera repentina.
Esa declaración fue respaldada por una médica policial, quien aseguró que Pérez estaba orientado en tiempo y espacio, comprendía los motivos de su detención y no presentaba signos de ebriedad. Estos elementos fueron claves para que el tribunal desestimara los planteos defensivos.
Si bien Pérez había sido condenado a prisión perpetua en 2009, el fallo fue anulado y el juicio debió repetirse. En 2011 se ratificó la pena máxima, pero el acusado continuó presentando recursos para evitar quedar detenido. Con la condena finalmente firme, la Justicia ordenó su arresto y cerró un proceso marcado por la violencia y una larga evasión judicial.