La secuencia delictiva que terminó con la muerte de Oriana Rojas, de 29 años, y de Leandro Ferreyra, de 34, expuso un accionar estremecedor: tras atacar a su expareja con un arma blanca, él mismo tomó el celular de la víctima y envió un mensaje que anticipaba el horror.
La pareja, ambos cordobeses que habían iniciado su relación en 2015 y que años más tarde se mudaron a Alicante, atravesaba un proceso de separación. Aunque estaban divorciándose, seguían compartiendo el mismo departamento mientras criaban a su hijo pequeño, que en el momento del hecho se encontraba en una guardería.
Luego de apuñalar a Rojas en el pecho, Ferreyra abrió WhatsApp y escribió al hermano de la víctima un mensaje escalofriante: “Tu hermana y yo estamos muertos”. Ese aviso fue lo que impulsó al cuñado a ir inmediatamente al departamento, donde descubrió la escena del crimen: Rojas sin vida y Ferreyra ahorcado en el balcón.
El niño de la pareja, ajeno a la tragedia, permanecía a resguardo en la guardería mientras las autoridades tomaban intervención y reconstruían el desenlace de uno de los hechos más estremecedores registrados recientemente.