Un manto de absoluto misterio y terror envuelve por estas horas a un céntrico edificio de barrio Nueva Córdoba. Una mujer de 38 años de edad perdió la vida de forma abrupta en el interior de su departamento, emplazado sobre la concurrida calle Ituzaingó, desatando un gigantesco operativo policial y sanitario.
El dramático episodio se desencadenó en plena madrugada de este último miércoles. Según los datos que manejan los "sabuesos" de la fuerza, la dueña de casa llegó a pulsar su botón antipánico antes de desvanecerse. La víctima contaba con este dispositivo geolocalizado a raíz de una denuncia previa por violencia de género contra su expareja.
Esta alerta silenciosa movilizó de urgencia a los patrulleros hasta el domicilio. Al irrumpir en la vivienda, los uniformados encontraron a la mujer tendida sobre el piso de su habitación, en un completo estado de inconsciencia y sin respuestas a los estímulos.
Desesperación y peritajes
Frente a esta aterradora "zona cero", solicitaron apoyo inmediato a los paramédicos del servicio 107. Los especialistas médicos le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar durante largos y agónicos minutos, pero el daño ya era irreversible y constataron el óbito en el lugar.
Con el correr de las horas, los investigadores confirmaron que el principal acusado por la violencia de género se encuentra tras las rejas desde hace tiempo. A priori, el cuerpo no presentaría signos de un ataque criminal, abriendo la hipótesis de un "cuadro cardíaco" fulminante o un desenlace vinculado al consumo de sustancias.
Mientras los peritos de la Policía Científica blindan la escena para preservar las pruebas materiales, la fiscalía de turno catalogó el expediente bajo la figura de muerte de etiología dudosa, aguardando los resultados clave de la autopsia para echar luz sobre este oscuro final.