Tony Jenzel Valverde Victoriano, conocido como “Pequeño J”, amplió su declaración indagatoria ante el juez federal N° 2 de Morón, Jorge Rodríguez, en el marco de la causa que investiga el asesinato de Brenda del Castillo (20), Lara Gutiérrez (15) y Morena Verdi (20), ocurrido en una vivienda de la localidad bonaerense de Florencio Varela.
Desde el Complejo Penitenciario de Marcos Paz, donde permanece detenido, el imputado volvió a negar su participación en el triple homicidio ocurrido en la madrugada del 19 de septiembre de 2025. En su declaración sostuvo que no formó parte del hecho y que su presencia en la vivienda fue circunstancial.
Según su versión, llegó al lugar el jueves 18 de septiembre por indicación de Miguel Ángel Villanueva Silva, otro de los sospechosos, y que su rol se limitaba a “hacer presencia”. También afirmó que se quedó dormido durante la noche en la que ocurrieron los asesinatos.
El acusado relató que fue despertado alrededor de las 6 de la mañana por Matías Agustín Ozorio y otro hombre, a quienes observó “empapados y con los zapatos con tierra”. En ese momento, aseguró que le entregaron un arma de fuego, una caja de balas y 50.000 pesos para que los guardara, bajo órdenes de Villanueva Silva.
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“Pequeño J” insistió en que desconocía el plan para matar a las jóvenes y negó haber estado presente durante el crimen. También mencionó a un hombre apodado “Gordo”, de quien dijo no conocer su identidad, aunque lo señaló como una persona cercana al entorno de Villanueva Silva.
Respecto a otros imputados, como Iara Daniela Ibarra, Celeste Magalí González Guerrero y Ozorio, aseguró que su vínculo era secundario y relacionado únicamente con “changas” que le ofrecía su jefe.
En otro tramo de su declaración, relató que tras el hallazgo de los cuerpos increpó a Ozorio por lo ocurrido y luego huyó junto a él hacia Bolivia, donde cruzaron la frontera en un bote. Posteriormente afirmó que viajó a Perú, donde fue detenido meses después en Pucusana, a unos 70 kilómetros de Lima, mientras viajaba escondido en un camión.
El acusado también reconoció fotografías de encuentros previos, así como el arma y las balas secuestradas en un allanamiento, aunque negó que su apodo sea “Pequeño J”, afirmando que solo lo llamaban “J” o “Tony”.
En el tramo final de su declaración, pidió disculpas a las familias de las víctimas. “Disculpas por la tragedia que hicieron esos tipos”, expresó, y agregó que comprende el dolor de los familiares porque él también perdió a su padre y sabe lo que significa la pérdida de un ser querido.
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