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Policiales

Prestó su moto a la pareja de su tía y meses después descubrió que la habían vendido sin su permiso

El dueño del rodado contó que confió en un hombre cercano a su familia, quien le dio excusas durante semanas mientras el vehículo ya había sido negociado por $3.500.000.

Franco Agustín decidió hacer público un descargo para advertir a la comunidad sobre una situación que comenzó en noviembre de 2025 y terminó con su moto vendida sin su autorización. Según relató, el rodado era su herramienta de trabajo y medio de transporte, y lo había prestado a un hombre que se había vinculado con su familia como pareja de una de sus tías.

De acuerdo a su testimonio, el acusado —identificado como Agustín O.— logró ganarse su confianza con el tiempo, haciéndose cargo de pequeños gastos como combustible o arreglos menores. Esa actitud, explicó Franco, fue lo que lo llevó a prestarle el vehículo.

“El 8 de noviembre se la llevó supuestamente a La Plata por un trabajo con caballos”, recordó. Sin embargo, días después comenzaron las excusas. El hombre le habría dicho que la cadena se había cortado y que dejó la moto en un taller cercano al Hipódromo de esa ciudad. Con el paso del tiempo, nunca le facilitó la dirección ni el contacto del mecánico, y cuando intentaron localizar el lugar, descubrieron que no existía.

Mientras Franco esperaba que el rodado fuera reparado, la moto ya había sido negociada. Según pudo reconstruir después, el vehículo fue vendido en La Plata el 4 de noviembre y entregado definitivamente el 8 por un valor de 3.500.000 pesos más un equipo de sonido.

“Mi moto fue vendida sin mi consentimiento el 8 de noviembre, cuando supuestamente estaba en un taller. Mientras yo confiaba en que la estaban arreglando, ya la habían negociado días antes”, expresó.

La verdad salió a la luz el 23 de febrero de este año, cuando la policía secuestró el vehículo en un control de tránsito debido a que el conductor no tenía la cédula física ni el seguro. Al intentar regularizar la situación, el comprador —que aseguró haber actuado de buena fe— se comunicó con Franco para realizar la transferencia.

“¿Qué transferencia si la moto es mía y me la robaron?”, fue la respuesta que terminó destapando el caso.

Gracias a ese llamado inesperado, el propietario original logró recuperar el rodado, aunque tuvo que pagar una infracción que no había cometido. “La moto siempre fue mía. Nunca autoricé ninguna venta ni ningún movimiento”, remarcó.

En su publicación, Franco también afirmó haber encontrado múltiples denuncias y escraches similares contra el acusado. Por ese motivo, pidió que la información se comparta para evitar que otras personas le presten vehículos, dinero o incluso alojamiento.

“Ya está todo en manos de quien corresponde. La verdad siempre sale a la luz”, concluyó.

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