El hallazgo de las fieras enjauladas en el barrio Villa Griselda sumó un revelador capítulo en las últimas horas. La Justicia bandeña, a través de la Fiscalía interviniente, brindó detalles que cambian el foco de la historia.
Según el testimonio de la mujer, tras separarse de su expareja, el hombre armó los bolsos y se marchó del domicilio, pero dejando atrás a los dos pumas y al chancho del monte. Sin los cuidados básicos ni la alimentación requerida, la joven decidió pedir auxilio.
Criados en cautiverio
Con la denuncia sobre la mesa, la Dirección General de Policía Ambiental y Rural, en un trabajo mancomunado con la Dirección General de Flora y Fauna de la Provincia, desembarcó en la vivienda de la avenida Daniel Prados.
Durante la inspección, los especialistas constataron que los tres ejemplares se encontraban en condiciones generales favorables, activando de inmediato los protocolos formales de resguardo.
Desde el organismo provincial confirmaron que tanto los grandes felinos como el pecarí fueron criados en cautiverio desde muy temprana edad. Esta condición marca su futuro para siempre, ya que los animales perdieron por completo sus instintos y no cuentan con las capacidades necesarias para sobrevivir en estado silvestre.
Ahora, mientras un médico veterinario evalúa clínicamente a cada ejemplar, las autoridades analizan a contrarreloj cuál será el espacio más adecuado para su alojamiento definitivo, buscando garantizar su bienestar lejos de las jaulas domiciliarias.