Con la llegada de las bajas temperaturas en el norte argentino, volvió a recordarse la historia de Guillermito Llampa, un niño jujeño de 10 años que falleció mientras regresaba de la escuela en la Puna.
Según los relatos que forman parte de la memoria popular de la provincia, el pequeño recorría diariamente varios kilómetros a pie para poder asistir a clases, como muchos otros niños de zonas rurales de aquella época.
En una jornada marcada por el intenso frío, el cansancio habría sido determinante durante el regreso a su hogar. En ese contexto, el niño se habría detenido en el camino y quedó expuesto a las bajas temperaturas, sin lograr completar el trayecto.
Su historia generó una profunda conmoción en la comunidad jujeña y, con el paso de los años, se transformó en un símbolo del esfuerzo cotidiano de los estudiantes que debían enfrentar condiciones climáticas extremas y largas distancias para acceder a la educación.
Más de cinco décadas después, el nombre de Guillermito Llampa continúa siendo recordado en escuelas, espacios públicos y ámbitos culturales de Jujuy, donde su historia se mantiene viva como una reflexión sobre las desigualdades territoriales y el valor del acceso a la educación.
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