El violento golpe ocurrió en un edificio de departamentos del kilómetro 8 de la ciudad de Eldorado, a unos 200 kilómetros de Posadas. Según la denuncia, los delincuentes actuaron a plena luz del día y sabían con precisión dónde estaba guardada la plata.
Para garantizar la fuga, la banda le dijo al comerciante que tenían secuestrada a su hija menor, de 16 años. La amenaza paralizó al hombre hasta que logró comunicarse con la adolescente y comprobó que estaba sana y salva, viajando en colectivo hacia Wanda. Recién entonces acudió a la Policía.
Ante los investigadores, el comerciante afirmó haber reconocido a dos de los integrantes del grupo: su hijo, domiciliado en Puerto Iguazú, y un supuesto efectivo de la Policía de Misiones que presta servicios en la ciudad de las Cataratas. La Justicia ordenó la inmediata detención del joven, quien fue localizado el fin de semana y quedó arrestado.
Ahora se intenta determinar si realmente participó un miembro de la fuerza o si uno de los delincuentes utilizó un uniforme para simular pertenecer a la Policía.
Un dato que refuerza las sospechas es que los ladrones tenían información detallada sobre el dinero y el sitio exacto donde estaba escondido. Además, trascendió que existían conflictos previos y reclamos económicos entre el padre y el hijo detenido.
El botín de 20 millones de pesos aún no fue recuperado y la investigación continúa, marcada por un trasfondo de presunta traición familiar que conmociona a la comunidad.