Momentos de tensión y preocupación se vivieron en el Centro Único de Detenidos (CUD) de Atamisqui luego de que un joven interno comenzara a exhibir comportamientos inusuales que encendieron las alertas entre el personal de seguridad y otros detenidos.
El acusado de 23 años y oriundo del paraje Soconcho, permanece alojado en el predio de la ex Fandet, dependiente de la Comisaría Comunitaria n.º 20, mientras enfrenta una causa judicial por abuso sexual con acceso carnal.
Según el informe elaborado por el personal penitenciario, el detenido comenzó a mostrar conductas extrañas, como mantener conversaciones solo frente a las paredes o al lavatorio del baño, además de manifestar una actitud inquietante durante gran parte del día y la noche.
Los guardias también señalaron que repetidamente se cubría la frente con la mano, como si intentara protegerse de una luz intensa, asegurando que la claridad le generaba molestias.
A esto se sumaron testimonios de otros internos, quienes afirmaron que Maldonado pasaba las noches sin dormir, golpeando las paredes con sus puños y generando temor dentro del pabellón.
Durante una entrevista con el personal de custodia, el joven aseguró que estaba siendo perseguido por “un espíritu” y expresó la necesidad de buscar refugio, afirmando además que sentía miedo por su vida.
Ante la gravedad de sus declaraciones y su conducta, las autoridades del penal solicitaron la intervención de la Fiscalía, que dispuso una evaluación médica y psiquiátrica para determinar si el detenido atraviesa algún trastorno de salud mental.
La fiscal Cecilia Gómez Castañeda, a cargo de la investigación, ordenó incorporar el informe al expediente y analizar nuevas medidas según los resultados de los estudios correspondientes. El episodio generó inquietud tanto dentro como fuera del establecimiento penitenciario.