Una investigación judicial dejó al descubierto la venta de un supuesto suplemento dietario para adelgazar que se promocionaba como natural, pero que en realidad contenía sustancias peligrosas para la salud y un sello falso de autorización de la ANMAT.
El caso se originó en Bahía Blanca, donde dos hermanas fueron imputadas por comercializar el producto a través de redes sociales. La maniobra salió a la luz tras una denuncia presentada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).
Las pastillas se ofrecían en Instagram bajo el nombre “Quemador Natural Viking’s Natural Gym”, en frascos de 20 comprimidos. En la etiqueta figuraba la inscripción “Producto autorizado por ANMAT”, algo que luego se comprobó que era completamente falso.
A partir de un número de teléfono publicado en redes para realizar compras, la Justicia logró identificar a una mujer de 41 años, señalada como la principal responsable de la venta.
Con el avance de la investigación se detectó que existían otras líneas telefónicas vinculadas al negocio, además de la participación de su hermana, de 40 años, cuyo domicilio funcionaba como punto de entrega y envío de los productos a distintos puntos del país.
El 17 de diciembre de 2025 se realizaron allanamientos en los domicilios de las sospechosas, donde se secuestraron teléfonos celulares, un cuaderno con anotaciones de ventas y 87 frascos del supuesto suplemento.
Sin embargo, los investigadores detectaron que la comercialización continuó incluso después de los operativos, por lo que el 26 de febrero se realizaron nuevos allanamientos que también arrojaron resultados positivos.
Sustancias peligrosas en las pastillas
Durante la investigación, al menos cuatro personas que habían comprado el producto declararon haber sufrido efectos adversos luego de consumirlo.
Entre los síntomas reportados se mencionaron mareos, migrañas intensas, taquicardia, desvanecimientos, constipación y retención de líquidos.
Los frascos entregados por los consumidores fueron analizados por el Laboratorio Químico de la Policía Federal, que detectó la presencia de Mazindol, una droga conocida como anoréxica con composición similar a las anfetaminas, y Hidroclorotiazida, un diurético que solo debe utilizarse bajo prescripción médica y que no posee efecto adelgazante.
Los especialistas advirtieron que el consumo de estas sustancias sin control médico puede generar riesgos graves para la salud.
La causa judicial
Tras reunir las pruebas, la Unidad Fiscal de Bahía Blanca imputó a la principal acusada por comercialización de sustancias medicinales peligrosas para la salud y uso de sello oficial falsificado, delitos que prevén penas de entre 3 y 10 años de prisión y 1 a 6 años, respectivamente.
A su hermana se le atribuyen los mismos delitos en carácter de partícipe secundaria.
La jueza federal de Garantías María Gabriela Marrón otorgó un plazo de 60 días hábiles para profundizar la investigación y dispuso medidas cautelares contra la principal imputada, entre ellas la prohibición de salir del país, presentaciones semanales ante la Policía Federal y la prohibición de usar las redes sociales con las que vendía el producto.