El hecho se desencadenó en la localidad de Nueva Esperanza. La víctima había salido de su domicilio en horas de la noche. En el camino, fue interceptada por un sujeto que, bajo circunstancias que se investigan, la trasladó a una zona montuosa para cometer el abuso.
Según el estremecedor testimonio que la menor pudo dar a su madre, el ataque incluyó manoseos y agresiones sexuales. El calvario duró varias horas, y recién en la madrugada de este sábado, cerca de las 4:50, el agresor decidió liberarla.
La escalada de violencia postabuso
Lejos de cesar su accionar, el atacante aumentó la violencia para garantizar el silencio de la víctima. Tras el abuso, la dejó abandonada cerca de una institución educativa de la zona (la Escuela N° 418).
Acto seguido, el agresor se dirigió al domicilio de la menor para insultarla, y en un acto de extrema cobardía, tomó un palo de hockey con el que le propinó golpes en el brazo y la pierna izquierda.
La adolescente debió recibir asistencia médica, y los profesionales dictaminaron que sus lesiones requerirán un período de curación de diez días. La Justicia ya tomó intervención en el caso, a través de la fiscal a cargo, quien dispondrá las medidas procesales correspondientes contra el presunto abusador.